Dos ciudadanos bolivianos estuvieron presos durante cuatro meses el 2006 en una prisión de las afueras de Buenos Aires acusados erróneamente de violación por un tribunal que omitió un testimonio clave que los exculpaba, informó ayer el diario argentino Clarín.
Los orureños Irineo Lapaca, de 51 años, y su hijo Edwin, de 24, fueron detenidos cuando regresaban a su casa la madrugada del 30 de julio pasado cuando una mujer que estaba ebria los acusó ante policías de haberla violado. Ambos regresaban de haber jugado fútbol, un día antes, y de haber bebido.
“Nos señalaron y sin decirnos nada nos esposaron y nos metieron en dos patrulleros. No entendíamos nada. Nunca habíamos estado presos. Fue lo peor que nos pasó en la vida”, relató Edwin a Clarín, según la agencia EFE.
“En la cárcel nunca nos dijeron por qué nos habían arrestado, teníamos miedo de que nos mataran. Igual fue un martirio, nos amenazaron de muerte y con prendernos fuego. No nos bañábamos al principio porque temíamos que nos violaran en las duchas”, continuó Edwin.
El 27 de noviembre pasado, padre e hijo recuperaron la libertad por un fallo del juez Rodolfo Cresseri, que los exculpó en base al testimonio de un vecino que aseguró que ellos dos no eran los violadores y exámenes de ADN que los descartaban como autores del delito, agregó EFE.
Edwin vivía en Buenos Aires con su hermana, que radicaba en Argentina hace 10 años, su esposa y su padre. Con su trabajo y gracias a un préstamo, lograron reunir dinero para comprar máquinas de coser y estaban a punto de instalar su taller. La imprevista detención les frustró su sueño. Ahora que salieron de la cárcel, hace algunos días, encontraron otro empleo.
Según Clarín, éste no es el primer caso de falsa acusación en Argentina, y recordó que el 2001 también permanecieron presos durante 36 meses Carlos y Miguel Belizán denunciados por violación, hasta que la acusación reconoció que no había pruebas contra ellos, señaló EFE.