El ex jefe de escuadrones de ultraderecha, Salvatore Mancuso, aceptó ante la justicia colombiana haber ordenado el asesinato de al menos 336 personas, intimidar en sus regiones a favor de la elección de los dos últimos presidentes y haber infiltrado al Ejército, la Policía y la Fiscalía.
Según una versión presentada ante un fiscal, en el marco de un proceso de confesión por el que recibirá beneficios jurídicos entre ellos una condena máxima a ocho años de cárcel, Mancuso admitió haber ordenado asesinar a 336 personas, a los que identificó con nombre propio.
Mancuso —un adinerado ganadero del norte de ese país, de ascendencia italiana— admitió haber ordenado varias masacres, atentados contra sindicalistas, alcaldes, fiscales y miembros de organizaciones de derechos humanos, a quienes acusaba de ser auxiliadores de grupos rebeldes.
En el documento, publicado ayer parcialmente por medios locales, Mancuso relató delitos cometidos desde 2002 y menciona a varios militares ya fallecidos como auxiliadores de los escuadrones de ultraderecha.
Mancuso también reveló que su grupo infiltró la Policía, el Ejército, la Fiscalía, el DAS (policía secreta) y otros organismos estatales de donde obtuvieron información sobre personas acusadas de ser cercanas a las guerrillas para luego ordenar su asesinato. Bogotá, AFP