Las masas, hoy representadas bajo el ícono de los ´movimientos sociales´ son en esencia, las expresiones más desarrolladas del ´rehén´ en tanto sólo ostentan la desdicha de haber perdido la soberanía de su propia identidad. Es mentira que la mera conjunción de tres mil sujetos hace un ´movimiento social´, para que sea así ese desplazamiento humano debe portar un proyecto y una estrategia de poder. La historia se aleja de estos conglomerados virulentos e inorgánicos porque a partir del advenimiento de la sociedad del conocimiento no se los puede asumir como un acto de la razón, son más bien la resultante de una enajenación sin limites; utilizables y de libre disponibilidad, quedan —como las ovejas de Achacachi— en poder del líder más allá de lo político, se transforman en hordas.
En verdad nunca se pudo definir el concepto y jamás alcanzó la contundencia teórica que vemos en el de ´movimiento obrero´ —por mencionar uno claramente definible—. Esto sucede básicamente porque el ´sujeto histórico´ que lo protagoniza se ha desvirtuado (al movimiento obrero lo movía la ´clase obrera´, al ´movimiento feminista´ las mujeres, etc.) Los desplazamientos que de forma incorrecta se denominan ahora ´movimientos sociales´ no son portadores de una clara voluntad de transformación, de hecho en ellos participan activamente sectores inclusive adversos y con intereses y objetivos coyunturales contrarios, lo que permite que un ´movimiento social´ cobije a contrabandistas de ropa y gremiales textiles. Un día después estos sectores serán, como en la víspera, enemigos acérrimos.
Para esclarecer esto (la sociedad siempre exige claridad), a este tipo de desplazamientos el lenguaje los tipifica como ´hordas´, vocablo proveniente en sus orígenes del turco ´ordu´ que a su vez dio paso a la expresión mongol ´orda´ y francesa ´horde´ de donde se derivo la palabra española que designaba a las ´comunidades salvajes nómadas´ primero, luego a las tropas francesas en combate y posteriormente a todo ´grupo de gente que obra sin disciplina y con violencia´ (Diccionario Virtual Encarta, 2005).
Pues bien, cuando intentamos comprender que es un ´movimiento social´ deberíamos partir de la certidumbre de que se trata de desplazamientos de grupos humanos portadores de un proyecto plasmado en una estrategia de lucha y una vocación de poder. Las hordas en cambio al no constituir una estructura orgánica son la muestra de lo que sucede cuando sectores rehenes del Poder estatuido son utilizados de forma discrecional, en la mayoría de los casos a sueldo. Así, los ´infiltrados´ de Cochabamba, por ejemplo, no podrían considerarse un ´movimiento social´, sino, una horda. La disquisición conceptual es útil para comprender que sociológicamente hay rehenes que gozan de libertad.
*Renzo Abruzzese es sociólogo.
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