¿La opinión pública condiciona la respuesta del Poder Ejecutivo en materia de políticas sean éstas económicas o sociales? Al parecer los presidentes son más proclives a cumplir los deseos del electorado cuando más próximas se encuentran las siguientes elecciones y cuando su popularidad es estable, es decir, cuando ésta no sufre de descensos y/o aumentos pronunciados.
Lawrence Jacobs y Robert Shapiro arguyen que los presidentes, particularmente los más recientes, no responden a la opinión popular sino más bien tratan de manipular al electorado para que apoye sus políticas. Por su parte Jeffrey Cohen encuentra que los cambios en la opinión pública hacen que los presidentes tomen acciones simplemente simbólicas que no son sustantivas y que muchas veces se circunscriben a posiciones de ajuste de algunas políticas que no son de gran importancia.
¿Le suenan familiares estas afirmaciones? Sin embargo, un argumento importante será el relativo a dilucidar qué es la opinión pública y cuál es su significado. Si asumimos que lo dicho en el párrafo anterior es cierto, la opinión pública para el caso de nuestro país estará representada por los puntos de vista de los ´oligarcas, los neoliberales y los medios de prensa enemigos del cambio´ puesto que el MAS como Gobierno relativamente reciente no responde a la opinión pública y trata de manipular al electorado —si seguimos a Jacobs y Shapiro— y realiza cambios de maquillaje que resultan simbólicos —si tomamos en cuenta el punto de vista de Cohen—.
Seguramente que los argumentos empleados por el Ejecutivo serán diferentes respecto a su respuesta a la opinión pública que según su criterio estará representada por los denominados movimientos sociales aunque no se sepa a ciencia cierta su significado. Más parecería que se trata de manipular al electorado para que éste apoye las políticas propuestas por el Gobierno que se convierten, entonces, en imposiciones. Acuérdese, si no, del argumento de que los movimientos sociales se sintieron molestos por la supuesta burla hacia el pueblo al pedirse un nuevo referéndum por autonomías repetido de manera machacona para que cale en su modo de pensar hasta ser convertido en una verdad aceptada a ciegas.
Por otro lado, John Geer encontró que los presidentes hacen caso a la opinión popular cuando las técnicas de elección y revocación de mandato se ven mejoradas en el tiempo. Ésta, que parece una obviedad, puede tropezar con problemas en el caso de nuestro país. Un referéndum revocatorio precisa la completa información de parte del electorado, esto quiere decir, que las personas en edad de votar deberían estar plenamente informadas acerca de la actualidad política, económica y social para adoptar una decisión sin manipulaciones evitando simplemente el denominado voto militante e irreflexivo. Recuerde el peyorativo ´voto campesino´ que era fácilmente manejable y que se limitaba a ser seguidor de consignas políticas en ocasiones por encima del interés nacional. ¿Cabe alguna duda sobre a quién beneficia en la actualidad ese tipo de voto?
Otro trabajo de investigación realizado por Jeff Manza y Lomax Cook señala que la respuesta de los presidentes está negativamente relacionada con la popularidad de los mismos mandatarios, es decir, mientras más popular sea el Presidente, menos presión sentirá para satisfacer las necesidades de la población. El razonamiento parece no exento de críticas y digno de muchas interpretaciones. No me atrevo a sugerir que sea la misma ´opinión pública´ la que deba sacar sus propias conclusiones.
Al parecer la correlación negativa citada por Manza y Cook se acentúa cuando no existe posibilidad de reelección, o la Constitución de cada país no estipula tal posibilidad. En algunas circunstancias el comportamiento del Presidente puede no estar relacionado de ninguna forma con la popularidad y no encontrarse de ninguna forma influido por la opinión pública dependiendo del grado de poder detentado y de su propia confianza y expectativas acerca de su futuro político.
Pero, ¿cómo sabemos cuál es la opinión pública?, ¿estará representada por los artículos de prensa de los denominados ´formadores de opinión´, por los movimientos sociales y la supuesta decisión de las ´bases´?, ¿o se trata simplemente de la manipulación de la voluntad popular para que ésta se amolde al deseo de los ocasionales dirigentes entre los que también podemos incluir al propio Presidente de la República?
*Ramiro Luján Chávez es economista.
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