Ante semejante señal de desacato e indiferencia en que se constituyó el paro cívico de 24 horas de la ciudad de El Alto convocado por la Federación de Juntas Vecinales alteñas, esta organización debe reencaminar su forma de conducción sindical, sus estrategias de lucha y sus demandas políticas. La Fejuve equivocó el camino desde un principio al plantear una medida de presión, como un paro, para atentar contra la democracia. La ciudadanía tiene transparente la figura, reconoce el momento en que los métodos de lucha están equivocados y saben que frente a ello no estarán presentes para respaldar a sus dirigentes que, además, están cayendo en el descrédito y el desprestigio. El apoyo prácticamente nulo a la convocatoria de la Fejuve de El Alto fue la muestra más contundente de que la población se está cansando de ser parte de movilizaciones contra su voluntad y bajo amenaza.