Miles de personas se dirigían a la feria de Alasita, donde la población rinde un homenaje al Ekeko, el dios andino de la abundancia, y le pide que las miniaturas que compra sean realidad en un futuro.
Esta tradición que nació en La Paz y que se extendió a gran parte del país y, al menos, a cuatro países, comienza al mediodía de cada 24 de enero y este año se extenderá hasta el 18 de febrero. El evento principal es el campo instalado en una parte del Parque Urbano Central de La Paz, pero también se instalarán puesto de venta en las principales plazas de la ciudad, donde los comerciantes ofrecen a la venta miniaturas de bienes muebles e inmuebles.
De acuerdo a la tradición, el Ekeko permite que sus creyentes tengan abundancia y riqueza material, espiritual y emocional. Eso se representa con figuras en miniaturas de los objetos como casas, vehículos, herramientas u otro bien o representaciones de lo que se quiere alcanzar como son los títulos profesionales, billetes, o animalitos hechos en yeso que representan el deseo de una pareja, de fertilidad, de felicidad o de suerte.
Salvo la feria principal, los restantes puntos de venta atenderán solamente hoy porque la tradición manda que todos los deseos representados en miniaturas deben ser comprados al mediodía para que posteriormente sean ch’allados con incienso y flores, de acuerdo a la tradición andina, inmediatamente los creyentes buscan la bendición de un sacerdote católico. Así se combina tradición y religión. Es por eso que los puestos de venta se instalan cerca a las iglesias.
Se calcula que durante la feria circulan dos millones de dólares y que casi el 25 por ciento de ese monto es usado el primer día.