Su larga cabellera ébano es uno de los varios atractivos de esta exitosa modelo. Sus rasgos latinos, su estatura y su estilizada figura le han permitido destacarse sobre las pasarelas internacionales, siendo actualmente una de las modelos bolivianas mejor pagadas.
Y es que Lisbeth Aranda es una experta en pasarela y frente a las cámaras, claro ejemplo la sesión de fotos que exclusivamente hizo para mía y que hoy aparece en estas páginas junto a la entrevista en la que se abordan varios temas como sus inicios en el modelaje.
´Entré a esa actividad, gracias a mi mamá. Ella leyó un aviso en el periódico y me llevó a la agencia de Marthy Méndez (Supermodel), donde me dieron una beca´, cuenta aquella experiencia, la que por entonces era desagradable. ´Al principio no me gustaba´, pero al paso del tiempo, el modelaje se ha convertido en su pasión.
¿Por qué no te gustaba en ese tiempo el modelaje? ¿Qué pensabas de ese ámbito? Definitivamente, no me gustaba. Yo era marimacho, paraba con mis once primos, estaba ensartada en los alambres, aunque también jugando con muñecas, era un mundo donde no existían las misses. Lloraba porque era jorobada y tenía que practicar con un palo (postura). De repente entré a un concurso que era el Elite Model y no me gustó, me quise salir del concurso y mi madre me convenció para seguir. Salí primera finalista, tenía 14 años. Me fui a Nueva York. Ahí comenzó mi carrera. Me llevaron a Orlando, a Miami, a todas partes. Al año de eso, recibí una carta en la que Elite Nueva York me invitaba a que participe en Elite Internacional. Entonces, el 1998 me eligieron Elite Model y me fui a Niza, donde saqué el único premio que trajo una boliviana del Elite (Model) que fue Mejor Cabellera Elite Pantene. Ése fue al único concurso que fui.
Ahora, casi diez años después, ¿cómo te sientes en pasarela? Ahora integro la agencia Supermodel que me ha recibido con los brazos abiertos. Desde el primer momento me nombró Top de la agencia. No paro de viajar con apoyo de la agencia. Voy a Miami, Tampa, Paraguay, Chile. Voy por todas partes gracias a haber elegido el modelaje.
¿Tomar profesionalmente el modelaje, exigía cumplir con algunos requerimientos? Sí. En ese tiempo, prácticamente la batalla fue para mí sola, porque yo era la única delgada, las demás eran macanudas. Yo era de pelo negro, de 45 kilos y 1,78 de alto, era rara (entre las modelos bolivianas que se proyectaban). Entonces, cuando vino el diseñador internacional Rúben, las chicas que fueron al casting eran todas rubias, macanudas. Era la época de Carla Morón, Verónica Larrieu, y yo ¿qué hacia ahí? Nada. Pero cuando fui a Nueva York y vi que eran todas flacas y altas, entonces (en Santa Cruz) fue una lucha propia de decir: \'miren, la ubicada soy yo. No estoy desubicada en este mundo\'. Ahí comenzaron a elegirme, decían que era por mis rasgos exóticos. Todo el mundo comenzó a teñirse (el cabello) de negro. Me acuerdo que Martha Elena (Gutiérrez) era modelo, era rubia, y cuando el jurado dijo que estaban de moda las morochas, a los dos días, ella estaba con pelo negro. Fue un cambio total pero bueno. La ubicada era yo.
Actualmente, ¿crees que las modelos tienen que ser delgadas y altas, cuando se apunta más bien a una figura saludable? Yo creo que nos está costando mucho. Estamos aceptando que una modelo de pasarela sea flaca y alta. Te digo eso porque yo desfilo con muchas altas y flacas y nos cuesta porque (los bolivianos) tenemos otra cultura. Las latinas somos curvilíneas, entonces cuesta, pero la modelo completa es la flaca, alta y de cara publicitaria, un rostro al que puedes sacarle fotos, puedes grabarla, puedes ponerla en pasarela. Entonces, puedes hacer todo. En cambio, una modelo pequeña, con cara bonita, sólo puede trabajar en el ámbito de la publicidad, en fotografía. Tiene mercado chiquito, pero lo tiene, o sea que hay de todo.
¿Cuál es tu concepto de belleza? ¿Cuál el estilo de mujer que crees que está en auge? Creo que estamos de moda las latinas. Ése es un punto muy a favor para nosotros, tal el caso de Jennifer López y otras latinas que están surgiendo en Hollywood. En el mundo del modelaje hay una tendencia marcada, pero se requiere de todo tipo de chicas, de estilos.
Nadie es profeta en su tierra... Sí, me tocó. Tuve un viaje a Miami, donde hubo una falla en la organización de un show y estaba oscuro, todo el mundo estaba desesperado por la mala organización del evento. Entonces entro y me dicen: \'párate y muestra tu número\', era un casting. Me paro y muestro mi número y había un diseñador que me hacia señas para que vaya y camine. A eso, la organizadora me dice que vaya, y yo voy. Eso, para la prensa cruceña sonó como que estaba nerviosa, que mis nervios me traicionaron. Mi madre me llamó a las seis de la mañana y me dijo: \'no te preocupes si nadie te contrata, vos sonreí, vos ya llegaste allá, a un casting internacional. Le pregunté de qué hablaba. Ella me respondió que acá (en Santa Cruz) la prensa había dicho que nadie me contrató. Yo le respondí que tenía ocho, de 12 cuadros, y 16 diseñadores. Me dio mucha pena, porque la prensa internacional me dio apoyo, más porque estaba de moda el grupo Azul Azul con La bomba y eran conocidos. Ésa fue una mala experiencia.
Sensacionalismo tal vez... Muchas veces estás en muchas cosas y te sacan una notita muy chiquita. Y es que los bolivianos somos de los que llega una persona argentina o brasileña y le hacemos Top Model. No valoramos lo que tenemos acá. Cuando llegaron las gauchas de Giordano salieron en todas las planas y en la televisión, mientras nosotros estamos poniendo todo el empeño para hacer algo bien... Me incluyó. Llega alguien y lo ayudo, eso es lo que valoramos.
¿Cuándo crees que es el momento adecuado para que una modelo deje las pasarelas, fotos? ¿Hay edad? Yo creo que una modelo tiene una gran ventaja: importa cómo se vea, no importa cuántos años tenga. Naomi Campbell, con sus treinta y pico años, es Naomi Campbell. En mi caso lo que importa es cómo me veo y cómo desfilo en pasarela.
¿Cómo haces para renovar tu estilo, para cuidarte? Lo que más me cuesta renovar es el look del pelo, porque me da identidad. Yo me corto el pelo y no me importa, pero Marthy no quiere, me dice: \'es que todas tus fotos están así y además me gusta tu pelo largo\'. No me dejan hacer nada con mi pelo, pero siempre, más como modelo, tienes que cambiar para no aburrir a la gente. No se aburren de mi pelo, pero se deben aburrir de mi pose o de mi forma de desfilar.
Como en todo, ¿también tienes que actualizarte acerca de las técnicas de pasarela? Sí, ahora no sólo es posar y alzar las rodillas. Desde que Giselle (Bundchen) subió a la pasarela, hay una nueva forma de desfilar, de llegar a la punta, de dar el giro, Entonces, todas las modelos tenemos que adaptarnos. Hay que actualizarse todo el tiempo. Ahora que tengo 24 años, tengo que vestirme como una persona de menor edad, para ir hacia adelante y no atrás.
¿Cuáles son los secretos para ´no ir hacia atrás´? Lo único que cuido es mi piel. No me tiro al sol dos horas, me bronceo un segundito para agarrar uniformidad. Otra cosa, tomo mucha manzanilla, no tomo soda, no me gusta. Además no me gusta maquillarme, me maquillo sólo cuando tengo algo y ni bien termine la presentación ando con mi crema para demaquillar. La que cuida mi pelo es mi mamá, yo me planto cualquier champú y mi madre reniega, me hace un baño de color que creo es su invento, es un tinte sin oxigenación y las mezclas de cremas me las pone a la cabeza, eso le da brillo. También cuidan mi pelo mi papá y mi cortejo. mía
La batalla fue para mí sola. Yo era flaca y de pelo negro, cuando estaban de moda las rubias y macanudas”
El perfil
Lisbeth Aranda Ortega nació en Santa Cruz el año 1982. Creció en San Matías junto a sus abuelos paternos. A los 13 años viajó a la ciudad cruceña donde radica. Desde 1997 es parte de Supermodel, agencia que la impulsó a participar en el Elite Model Look del mismo; desde ese año, su carrera como modelo se ha encumbrado. Ella estudia Ingeniería Comercial.
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