Sentado frente a una máquina o un cartón numerado se pueden sentir los efectos de la adrenalina aún teniendo 10 centavos en los bolsillos. La pasión del juego, de la sorpresa, del azar permiten también generar recursos para la ayuda social.
Redacción: Miguel Vargas • Fotos: Pedro Laguna
Un jugador primerizo resalta desde su ingreso al local. Detectado por una anfi- triona, el visitante recibe la bienvenida y detalladas explicaciones sobre el funcionamiento de las máquinas. La idea es que el cliente se sienta en casa. Puede apostar desde 10 centavos de boliviano y podría llevarse miles de dólares si tiene el abrazo de la fortuna. Claro, también puede salir con los bolsillos vacíos. Ése es el riesgo. El funcionamiento de estos artefactos no es complicado y, una vez adiestrado, el novel jugador podrá pasar de las máquinas de bolivianos a las de dólares, al bingo cantado y a una serie de vivencias capaces de estimular altos niveles de adrenalina.
En el Bingo Bahití de Cota Cota se dilatan las horas. A pesar de que abre a partir del mediodía, es muy probable que haya quedado algún cliente desde la noche anterior. La principal responsabilidad de la empresa Lotex S.A. es proteger a su clientela, que en su mayoría prefiere permanecer en el anonimato.
José María Peñaranda es administrador de empresas y se especializa en turismo. El 2001 leyó una licitación pública internacional de la Lotería Nacional para juegos de bingo. Entonces, Peñaranda se lanzó a buscar inversionistas; primero en Sudamérica, donde querían casinos, igual que en Estados Unidos. ´Convencí entonces a un grupo europeo y a través de ese grupo convencí a uno americano. Ambos se fusionaron y se formó Lotex S.A.´.
El primer bingo Bahití fue inaugurado en Santa Cruz el año 2003, y desde entonces la empresa creció hasta sentar presencia en La Paz, Cochabamba, Sucre, Tarija y Trinidad. ´Somos una empresa seria. Hemos pasado el año anterior siete auditorías; somos totalmente transparentes. Nuestro último cheque a la Lotería es de 198.000 dólares, pagamos al Estado como debe ser y además nos caracterizamos por los bingos benéficos´.
En tal crecimiento, la empresa tiene planes de un bingo TV, la apertura de un satélite en Sopocachi, además de llegar a Potosí, Oruro, Cobija y más poblaciones de Beni.
La emoción del azar
La gran diferencia entre los juegos de casino, prohibidos en Bolivia, y el bingo cantado, es que siempre existe un ganador. En relación a las máquinas, explica Peñaranda, se trabaja con un sistema electrónico donde la computadora utiliza secuencias que garantizan la salida de los premios. Se calcula que entre el 87 y el 92 por ciento del dinero de los clientes regresa a ellos.
La vida de José María ha cambiado desde que emprendió su función de presidente ejecutivo de Lotex. ´Quien trabaja en este rubro te dice \'no tengo horarios\'. Es un trabajo fascinante por la gente que conoces, por las vivencias; es otro mundo; pero es también duro, pues al manejar dinero debemos tener la misma seriedad de un banco´.
Los públicos son muy diferentes. Los bingos en La Paz, por ejemplo, atraen sobre todo a mujeres adultas, mientras que los hombres son asiduos en Santa Cruz. A nivel de jóvenes, predominan los varones. De cualquier manera, un bingo reúne a distintas generaciones. Basta ingresar para toparse con una señora junto a un par de jóvenes, compartiendo la pasión de arriesgar para ganar.
Existen varios tipos de jugadores: está aquel que es aficionado a una sola máquina y está dispuesto a esperar para jugar en ella, están los ocasionales y los que roban tiempo de donde pueden para darse una escapadita al bingo. ´También están los que nunca juegan, pero siempre están. Sólo acompañan a un amigo o a la novia´.
Otra de las características del jugador es que, aunque gane, siempre dice que está perdiendo. ´Es como una cábala, cuando obtiene algo y se le entrega el premio, asegura que al final sale perdiendo´.
´Al principio tenía miedo de equivocarme, pues debía estar a tanto del dinero del cliente y de la empresa´, cuenta Alejandro Céspedes Taboada, jefe de sala de máquinas en Bahití Cota Cota.
Céspedes conoce a casi todos los clientes. ´La mayoría de los empleados empieza una relación con ellos, que se convierte en amistad. Vives con ellos la pena de perder y la alegría de ganar´.
Sobre las reacciones se podría armar un catálogo. Están los que pierden y estoicos responden con una sonrisa y los que quieren destrozar los botones de la máquina, o el que reniega e impreca No voy a volver más, pero al día siguiente está a primera hora pidiendo mi cafecito, por favor.
Cuando la que canta es la victoria, el llanto, la risa, los gritos y un no lo puedo creer se alternan. Cuando una de las máquinas da un premio acumulado, ésta grita —literalmente— y empiezan a brillar las luces. Entonces, el personal entrega una botella de champán al afortunado para que comparta con los otros jugadores. Si el ganador acepta, se le toma una foto, y se le dota de la seguridad necesaria.
A la gente que acude, comenta Salmón, se la conoce con nombres y apellidos. ´Es un lugar para saber de la vida y milagros de todo el mundo, pues no es raro que las personas terminen contándonos sus problemas. También viene bastante gente importante que no quiere figurar. Nuestro deber es proteger y cumplir los deseos´.
Un cartón para ayudar
Lotex cuenta con un presupuesto de ayuda social. En Santa Cruz se aportó con 1.000 dólares para una niña con problemas renales. ´No podemos apoyar con todo ni a todos, pero si todas las empresas de Bolivia aportaran con un poco, podríamos solucionar gran parte de los problemas de la sociedad´, opina Peñaranda.
´Una niña estuvo postrada en el Hospital General y no podía salir porque su familia no tenía los 3.000 bolivianos para pagar. Fuimos, la apoyamos; tenía una operación de la columna, no podía caminar. Hoy, sí puede gracias también a un esfuerzo nuestro. No hay nada más gratificante que verla salir del hospital con una sonrisa´, expresa Arturo Rosas, gerente regional de La Paz, ciudad donde se emplea a más de 136 personas.
Óscar Roberto Borja —administrador del Bingo Bahití San Miguel, Miraflores y San Francisco— recuerda el tumulto del 24 de junio de 2004, cuando se abrió el primer satélite de La Paz, en la zona Sur. ´Eran largas colas, apenas se pudo atender a toda la gente´.
Ahora, el grupo apunta a crear un gran centro de entretenimiento en la sede de Cota Cota. Arturo Rosas es el responsable de que la primera semana de febrero la discoteca People Secret esté a punto, lo mismo que el restaurante y una nueva sala VIP. Hasta entonces, los bolillos seguirán cayendo y haciendo que la suerte premie en efectivo a sus consentidos.