El ministro de Energía del Brasil, Silas Rondeau, rechaza el reclamo del canciller boliviano, señor David Choquehuanca, manifestando ´No cabe acuerdo con Bolivia en la medida en que las dos hidroeléctricas están en territorio nacional (Brasil) y no tendrán ninguna influencia, ni siquiera en las épocas de grandes crecidas´ (La Razón, 23/01/2007).
Extraña que el ministro Rondeau, en forma displicente y desconocimiento de acuerdos internacionales e ingeniería hidráulica, señale que no cabe acuerdo con Bolivia sobre dos hidroeléctricas a construirse en su territorio porque no se generaría ningún problema en la época de crecidas.
El ministro Rondeau debería consultar con su Cancillería antes de pronunciarse sobre este delicado problema que podría derivar en un litigio internacional, porque el río Madera de Bolivia, que ingresa al Brasil, es un río internacional de curso sucesivo, sujeto a Normas adoptadas por la Asociación de Derecho Internacional, supeditado a las Normas de Helsinki (1966), la Resolución de Salzburgo (1961) y Resolución de Buenos Aires (1957), relacionados con el uso de las aguas de los ríos internacionales. En el artículo IV de la Normas de Helsinki, se indica: ´Todo Estado ribereño tiene derecho a una participación razonable y equitativa en el uso de las aguas de una cuenca hidrográfica internacional´.
Las declaraciones del ministro Rondeau parecería que corresponden a los intereses de la empresa privada Odebrecht, que, apoyada por el Gobierno del Brasil, sólo le interesaría obtener utilidades millonarias con aguas internacionales al construir dos hidroeléctricas sobre el río Madeira. Asimismo, construir una Hidroeléctrica en Cachuela Esperanza y el ´Proyecto Ancla´ para la navegación del Río Madeira entre Porto Velho y Guayaramerín.
El reclamo de nuestro Canciller está respaldado por estudios de entidades y profesionales técnicos preocupados por los efectos económicos y sociales que afectarán a los recursos naturales y poblaciones localizadas a lo largo del río Abuná (90 km de longitud) y del río Mamoré (1.000 km de longitud). Tomando como referencia, entre otros, el Balance Hídrico Superficial de Bolivia (Michel Alain, Carlos Fernández J., Ángel Aliaga R., Jorge Peña M., Édgar Salas R. y José Luis Montaño V.). Así como también los estudios hidrológicos Meade, 1985; Richey 1989 y Jaccon 1987, que se refieren a los caudales disponibles de 536.000 millones de M3/año en la confluencia del río Mamoré y Beni. Según estudios del ingeniero Antonio Bazoberry Q., el caudal total de la cuenca del Amazonas (Bolivia), que pasa a territorio del Brasil, se calculó en 572.500 Hm3/año.
Las obras de ingeniería a construirse en los ríos del Brasil, incrementarían las inundaciones en las llanuras del oriente boliviano, porque el régimen de escurrimiento de los ríos por sus cauces se interrumpe por el llenado de arena de decantación a medida que disminuye la velocidad del agua en retroceso, formándose albardones y meandros que funcionan como pequeñas presas. Con estas breves referencias, los estudios del impacto ambiental de Fobomade y otros estudios de ingeniería, se puede adelantar que de ejecutarse las obras proyectadas por el Brasil, causarán graves daños irreversibles en territorio boliviano.
*Antonio Bazoberry Q. es ingeniero militar y ambientalista.
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