Existe la percepción errónea entre muchos en Bolivia, de que Estados Unidos no está haciendo lo suficiente para combatir el consumo de drogas en nuestro país, o de que sólo la reducción en la demanda puede solucionar este tremendo problema social alrededor del mundo. Nada puede ser más alejado de la realidad.
Estados Unidos está muy consciente del grave problema que el consumo de drogas ilegales representa para su propia población, en especial para la juventud. Por ello el Gobierno, las instituciones y la sociedad civil han asumido el compromiso de enfrentarlo con responsabilidad y firmeza.
Estamos ante un poderoso y mortal enemigo que corroe los cimientos de la sociedad, y destruye implacablemente las vidas de los consumidores y sus familias.
El año 2001, el Gobierno decidió establecer como una de sus prioridades nacionales, la reducción del consumo de drogas entre la juventud en por lo menos 10 por ciento. Hoy podemos afirmar que este objetivo ha sido logrado y sobrepasado: el consumo general de drogas ilegales en Estados Unidos ha bajado alrededor del 17 por ciento en los últimos cinco años, y en adolescentes bajó aún mucho más: 23 por ciento desde el 2001, según el último informe de la Universidad de Michigan Monitoreando el Futuro.
La universidad lleva a cabo cada año la mayor y más significativa encuesta del uso de drogas entre estudiantes de más de 400 escuelas públicas y privadas de todo el país. Gracias a ella, sabemos que casi 840.000 adolescentes menos están usando drogas en la actualidad.
Otros estudios confirman también estos resultados. La información de esta investigación financiada por el Instituto Nacional de Abuso de Drogas (NIDA) ayuda a Estados Unidos a identificar las áreas potenciales de problemas de droga y asegurar que los recursos sean destinados a las áreas de mayor necesidad.
En septiembre de 2006, la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias anunció que el consumo actual de drogas ilícitas entre jóvenes de 12 a 17 años continúa en franco descenso. El porcentaje de consumo general de drogas en el 2002 fue de 14,1 por ciento, mientras que el porcentaje actual es de 8,1 por ciento.
Los resultados de la Encuesta Nacional sobre el Consumo de Drogas y la Salud del año pasado, muestran que se ha producido una significativa reducción del 20 por ciento en las personas mayores de 12 años que han consumido cocaína por primera vez. El consumo de crack ha tenido una gradual declinación entre la juventud desde que alcanzó sus niveles más altos a finales de la década de 1990.
Lamentablemente, en los últimos años el abuso de fármacos legales ha aumentado entre los adolescentes.
Para obtener estos resultados, el Gobierno estadounidense está llevando a cabo una Campaña Nacional Antidrogas desde 1998. El 2006, mi gobierno gastó en esta campaña un presupuesto de 12,4 mil millones de dólares, más del doble invertido en el 2001.
Esta campaña, trabajando estrechamente con la Sociedad para una América Libre de Drogas, ha dado grandes saltos en sus esfuerzos para alertar a los adolescentes y a sus padres sobre los peligros y daños del uso de drogas.
La Campaña Nacional está enfocada sobre tres pilares fundamentales: detener el consumo de drogas antes de que comience; rehabilitar a los consumidores de drogas y desmantelar el mercado ilícito de drogas. Como en años pasados, la estrategia de este año destaca el buen trabajo que realizan las organizaciones comunitarias y religiosas combatiendo el flagelo de las drogas ilícitas en sus propias comunidades. La estrategia busca amalgamar estos esfuerzos con el trabajo de funcionarios oficiales y estatales para que todos los estadounidenses puedan trabajar conjuntamente para alcanzar la meta del Presidente de reducir el consumo general de drogas en el país.
El programa de prevención está construido sobre la idea de que los estados y las organizaciones locales son las que mejor pueden identificar los desafíos que enfrentan y puedan tomar decisiones para resolverlos. De esta manera, las comunidades de todo el país han formado coaliciones locales antidrogas que coordinan los esfuerzos de prevención e intervención.
Actualmente hay más de 700 coaliciones en cada estado que forman la columna vertebral del sistema comunitario de prevención en el país.
El segundo pilar de la estrategia se refiere a la rehabilitación de los consumidores de droga e incluye importantes iniciativas como el ´Acceso al Programa de Recuperación´, un programa federal de 600 millones de dólares para tres años, que expande opciones de tratamiento para adictos que no tienen seguro de salud y ofrece otras opciones de apoyo a la rehabilitación.
El tercer pilar de la estrategia Desmantelando los mercados de la Droga tiene que ver con el trabajo dentro y fuera de Estados Unidos para reducir la disponibilidad de drogas ilícitas, a través de programas de interdicción y operaciones investigativas. Las confiscaciones mundiales de cocaína fueron subiendo durante los últimos cinco años y alcanzando cifras récord; en el 2005 se registraron los niveles más altos de la historia. Eso, sumado a la disminuida capacidad de los países productores —especialmente de Colombia, de donde proviene el 90 por ciento de la cocaína que se vende en Estados Unidos— de abastecer la oferta mundial, está empezando a tener un efecto en Estados Unidos.
Todo esto muestra el decidido compromiso de Estados Unidos en la lucha interna contra las drogas.
Fuera de ser ésta una prioridad del Gobierno, cuenta con la participación activa de los estados, las comunidades, las instituciones, colegios y padres de familia que están conscientes de los efectos devastadores de la droga. Esta es una lucha de la sociedad entera, y de todas las sociedades que enfrentan el mismo problema que ya se ha vuelto mundial. No podemos cejar en nuestros esfuerzos conjuntos con los países productores —que también terminan sufriendo inevitablemente las mismas consecuencias del consumo de drogas— para atacar el problema del consumo y abuso de drogas en todos los frentes.
El reto es claro: o trabajamos juntos y de manera integral entre sociedades, gobiernos y pueblos, o las drogas nos destruirán a todos.
*Philip Goldberg es embajador de EEUU en Bolivia.
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