La gubernamental Agencia Boliviana de Información manipuló un trabajo periodístico de La Razón publicado el domingo, para asegurar que “La Razón señala a Manfred Reyes Villa como a quien encendió la violencia en Cochabamba”.
Desde su servicio de cables y en la apertura de su edición digital, ABI usó un pequeño recuadro de un informe de cuatro páginas, para sostener algo que este periódico no hizo.
Ante ese enfoque malintencionado y dirigido, este medio de comunicación responde lo siguiente.
El Informe de Domingo tiene cuatro páginas. En las dos primeras se realiza una crónica de los hechos, en la que se sustenta, con fuentes específicas, que Cochabamba estuvo al borde de la guerra civil, y que la Policía pidió ayuda a las FFAA, y que ésta tardó en llegar. En las otras dos se refleja la visión de Santa Cruz y un análisis sobre el proceso de cambio y la clase media. ABI no incluye en su nota ninguno de estos elementos. Sólo utiliza un recuadro en el que se publica un recuento de los hechos del mes previo al enfrentamiento violento generado por ciudadanos que cuestionaban o defendían al prefecto Reyes Villa.
La Razón informa a sus lectores que no tuvo ni tiene suficientes elementos para señalar a los presuntos responsables del 11-E, algo que instituciones del Estado están investigando a partir de la muerte de dos ciudadanos bolivianos.
Justifican ausencia de FFAA
La participación de las FFAA en la jornada de violencia de Cochabamba hubiera “significado un mayor derramamiento de sangre”, dijo el presidente de la Comisión de Defensa, Javier Zabaleta. En cambio el presidente, Evo Morales, advirtió que si los sectores sociales “fueran enemigos de la ciudad” la marcha ciudadana “no aguantaría”. Zabaleta explicó que la lógica del Gobierno, para no hacer partícipe a la institución armada en la jornada del 11 de enero, pasó por el análisis de que “puede significar un peligro mayor que la misma movilización o las acciones de protesta” .
La movilización de los cocaleros fue defendida por Morales el fin de semana, e incluso —según ANF— advirtió que “si fueran enemigos de la ciudad (los quechuas y aymaras), esos 100.000 (...) que se han concentrado (...) no aguantarían”. El 11 de enero se desató la violencia en Cochabamba. Dos muertos y varios heridos fue el saldo.