Músico, peluquero, militar... Son varios los oficios de este cobijeño que en 1954 escribió la letra del segundo himno de Pando. Hoy es dueño de un billar y sepultó su historia artística.
Texto y Fotos: Javier Badani
Los silencios le incomodan y los recuerdos parecen irritar su cansado cuerpo. Cosa extraña para un alma solitaria como la del pandino David Torrico Valencia, cuya única compañía, y mayor dolor de cabeza, es una artesanal rocola.
Por un boliviano, el artesanal armatoste violenta a cada instante la tranquilidad de la avenida Circunvalación, en Cobija, e inunda de ´ruidos´ el negocio —y a la vez hogar— del anciano de 75 años.
´Ruidos son. Nunca entenderé esta música de hoy. No tiene sentido y no sirve para cortejar´, masculla irónico, mientras refacciona el artesanal enchufe que alimenta de energía a la bulliciosa rocola que entretiene a los jugadores del billar.
De sus años de músico sólo queda un par de plaquetas polvorientas que cuelgan junto a retratos familiares. Incluso la mayoría de los clientes de su billar —que cuenta con una estropeada mesa— no sabe que Torrico fue el autor de la letra del que hoy día es considerado el segundo himno de este departamento. ´Pandinita hermosa, tú eres mi único querer, por eso no te puedo olvidar...´, tararea Torrico.
Peluquero, músico y militar
De padre cochabambino y madre paceña, David Torrico nació en Cobija en 1932. Años antes, sus progenitores habían viajado 15 días hasta Pando a lomo de bestia desde las alturas paceñas.
Los aproximadamente 12 hijos de la familia Torrico pronto se imbuyeron de las dos pasiones de su padre: la peluquería y la música.
Así, uno a uno, los hermanos de David se fueron decantando por alguno de estos dos oficios. Uno de ellos era José, quien se especializó en los instrumentos de viento.
´En 1954 José me dijo que tenía una melodía y quería que yo le pusiera la letra para participar en un concurso en La Paz. Yo me asusté. Escribía algunas cosingas, pero esto era algo grande´. Al final, ´encontré inspiración en mi corteja, Olga´, rememora David, quien entonces contaba con 22 años.
Así, motivado por la quinceañera, Torrico esgrimió en un día una serie de versos que al final llamó Viva Pando. Con el tiempo, sin embargo, la famosa agrupación Trío Oriental renombró el tema como Pandinita, ´ya que era más atractivo para el mercado musical´.
El Teatro Municipal de La Paz fue escenario del estreno de Viva Pando. La alegre tonada sedujo a los espectadores paceños, quienes pidieron a los músicos pandinos —entre ellos tres representantes de la familia Torrico— interpretar más canciones. Y así lo hicieron, pero este hecho no agradó al jurado del concurso musical que al final decidió conceder el segundo lugar a los empíricos artistas.
Desde entonces, el tema compuesto por los hermanos Torrico fue infaltable en el repertorio de la totalidad de las agrupaciones musicales de Santa Cruz y Trinidad. En Pando, la canción se incrustó hasta en los eventos cívicos sobrepasando, en muchos casos, al himno del departamento amazónico.
Sin embargo, el éxito del tema musical no fue disfrutado por David Torrico, quien se hallaba entonces más ocupado en sus estudios militares en la Fuerza Naval y en su esporádico oficio de peluquero, con el que mantenía a su familia.
Bailando con Los Nordélicos
En las noches de los años sesenta, David Torrico ponía en práctica los métodos de estrategia militar que a diario conocía en los cuarteles.
Su pasión por la música le había llevado a sacarse un crédito de 6.000 dólares —unos 20.000 en la actualidad— para comprar instrumentos para su nuevo grupo: Los Nordélicos —psicodélicos del norte—, el primer grupo electrónico de Pando. Al caer la noche, Torrico se escabullía de los recintos militares para reunirse y ensayar con el resto del grupo.
´Me escapaba del cuartel y mis camaradas me ayudaban para que nadie se diera cuenta´, rememora ahora el suboficial retirado.
Con el tiempo, sin embargo, Torrico no tuvo que mantener su oficio artístico en la clandestinidad. Los mismos jefes del compositor le alentaron para abandonar el uniforme y amenizar las fiestas.
Los Nordélicos estuvieron cuatro años viajando con su arte por las provincias pandinas y benianas. Incluso llegaron a la población de Iberia, en Perú.
Pero, ´los integrantes del grupo estaban hechos los lindos, no ensayaban´. Así que ´mis amigos me pidieron hacer otro grupo y me saqué otro préstamo para fundar Los Selváticos en el año 1972´.
Entonces, los dos grupos se enfrascaron en una dura batalla en Cobija por demostrar su valía. La disputa llegó incluso a ser tratada en la Alcaldía oriental, institución que organizó una competencia para saldar el entuerto musical.
El grupo de Torrico salió victorioso y, con los meses, Los Nordélicos terminaron desapareciendo, ya que la gente comenzó a contratar solamente al grupo de Torrico.
´La fama hace daño a la gente. Los miembros de este grupo también se hicieron a los lindos. Los abandoné y después desaparecieron´, lamenta el autor de 12 temas.
El final de Los Selváticos marcó también el término de la carrera artística de David Torrico. ´Me cansé de esa vida nocturna´.
De su vida de compositor no queda mayor rastro en su hogar. Un saxofón inservible y unas plaquetas conforman la única pista.
Mientras, en la plaza de Cobija, un joven artista de nombre Umber pide a la multitud de muchachos cantar ´nuestro himno´: Pandinita hermosa, tú eres mi único querer...