La elección del último o presidente interino de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, Manuel Morales Olivera, ha colocado nuevamente en el tapete de discusiones la necesidad de contar con profesionales técnicamente capacitados para el ejercicio de la función pública, o la prioridad que se pueda otorgar a la afinidad y fidelidad ideológica a los gobiernos de turno para las mismas designaciones.
De hecho, una de las grandes ventajas de la designación de funcionarios públicos en función ideológica, o político-partidaria, responde a la necesidad de constituir un equipo de confianza de la primera autoridad del Estado. Indudablemente, la gran desventaja es la de dañar seriamente el funcionamiento del Estado, mostrando una alta ineficiencia en el trabajo de las distintas reparticiones del mismo, sin avanzar en reformas necesarias, lo que a la larga mantiene a la función pública dentro de los parámetros de clientelismo, nepotismo e ineficiencia en el manejo de la cosa pública.
Es muy posible que uno de los grandes vacíos en el actual funcionamiento del Estado sea la carencia de una escuela nacional de administración pública, que no solamente pueda formar los cuadros adecuados para trabajar en la administración del Estado, sino que al mismo tiempo pueda preparar y capacitar los actualmente existentes. Ello requiere, al mismo tiempo, el respeto a la carrera de la función pública en las reparticiones del Estado, lo que garantice la estabilidad, la calidad y la eficiencia del trabajo de los funcionarios públicos. Esta escuela de administración pública, no debería subordinarse al color político del Gobierno de turno, sino mantener una cierta autonomía, garantizando un manejo plural y de calidad en la preparación de la administración del Estado.
Evidentemente, los beneficios que se pueda lograr, a través de una burocracia estatal calificada y eficiente no son vistos con frecuencia como una prioridad dentro de los objetivos políticos de los gobiernos de turno. Al contrario, permanentemente se subordinó al Estado y sus instituciones a los intereses de grupos corporativos, político-partidarios e incluso grupos de presión. De igual manera, el Estado se constituyó en una suerte de cuoteo en función de estos grupos, con la finalidad de garantizar un apoyo político al ejercicio del poder.
Una de las grandes reformas pendientes en todos los últimos gobiernos, y ahora para la propia Asamblea Constituyente, es la formación y capacitación de la Administración Pública, para garantizar la aplicación y planificación de políticas de Estado en el mediano y largo plazo. Todo ello debe verse reflejado en la nueva Constitución Política del Estado.
*René Cardozo es sacerdote jesuita.
Metodología y Constituyente
Ahora que por fin, por lo menos en apariencia, los constituyentes se pusieron de acuerdo en el mecanismo de aprobación de la reforma constitucional, toca recuperar el tiempo perdido adoptando de manera inmediata una metodología de trabajo ágil,
En defensa de Wálter Chávez
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