Después de la caída del Muro de Berlín, Latinoamérica retoma una nueva izquierda independiente de la ex URSS. El mapa político está cambiando, aunque con matices. Por un lado están los izquierdistas populistas y por otro, los socialistas. Tienen el mismo discurso político, no así el enfoque económico. Su objetivo es sacar a la mayoría de la pobreza, darles necesidades básicas como vivienda, salud, empleo, educación, equidad, inclusión social, aminorar las desigualdades, la distribución más justa del ingreso a través de reformas.
Los populistas son: Chávez de Venezuela, Morales de Bolivia, Castro de Cuba, Correa de Ecuador y ahora el ex sandinista Ortega de Nicaragua, aunque con políticas no muy claras.
Los populistas son carismáticos, demagogos, nacionalistas (aunque no tienen claro el concepto), afirman que el populismo nace del mismo pueblo, tienen como base política a los movimientos sociales, acrecientan las diferencias de clases sociales, así como las desigualdades entre ricos y pobres, son antiimperialistas, se resisten a firmar TLC con EEUU, son autoritarios, y su fin es copar el poder anulando las instituciones del Estado, lo cual arriesga la democracia, los derechos humanos y la libertad de prensa.
Los socialistas: Da Silva de Brasil, Kirchner de Argentina, Bachelet de Chile y Vázquez de Uruguay, en cambio, son menos radicales. Han comprobado que para crecer deben aplicar políticas neoliberales, insertarse en el mundo globalizado, aceptar las reglas del mercado y firmar TLC con varios países.
Existe, sin embargo, una suerte de equilibrio en el mapa, que son los países de derecha: México, Perú y Colombia.
¿Por qué la mayoría vota por ellos? Latinoamérica sigue siendo el continente con mayores desigualdades en el mundo respecto a la distribución del ingreso. 210 millones de personas están sumidas en la pobreza de las cuales 97 millones viven en la miseria. Cuando se implementó el neoliberalismo, muchas industrias quebraron, hubo cesantía, la pobreza no disminuyó y los pueblos se sintieron frustrados. Hoy, Chile es el único país que la ha reducido; el 17% de la población está bajo la línea de la pobreza. En Venezuela con Chávez, la pobreza ha crecido en 10%, y 22% de la población vive con menos de un dólar al día.
Chávez pretende expandir el populismo en Latinoamérica. No es más que un dictador que gobierna por decreto. Sin sus petrodólares no sería nadie y que se da el lujo de regalar el dinero de los venezolanos cuando en su país hay pobreza. Desgraciadamente, Evo está obnubilado por él.
Los populistas son tan fundamentalistas y poco visionarios que no entienden que la inversión, la suscripción de TLC y la globalización darán riqueza, crecimiento, empleos y nichos seguros para sus exportaciones. Para aquello deben dar garantías y seguridad jurídica para las inversiones extranjeras.
China, la esencia del comunismo, tiene un crecimiento sostenido de 9% gracias a la globalización y ha sacado de la pobreza a 250 millones de chinos. Un ejemplo a seguir.
*Verónica Ormachea G. es periodista.
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