Los suaves golpes y las heridas leves son parte del proceso motriz que desarrollan los niños hasta los cinco años.
Texto: Verónica Zapana Fotografía: José Jáuregui
Un fuerte grito avisa que el niño se ha caído, inmediatamente los adultos corren arrebatados, pero ¿qué es mejor hacer en ese momento, en el que además, los nervios no permiten actuar?
Las caídas que sufren los niños son parte de su proceso de aprendizaje respecto a ciertas habilidades, “e incluso, por el desarrollo de sus capacidades motoras como pararse, caminar o manejar bicicleta y otros”, explica el sicólogo Javier Palza.
El pediatra Óscar Parada afirma que “las caídas son parte de la vida, que no se las puede evitar, pero sí en algunos casos es posible prevenirlas”.
Los pequeños, por lo general, se caen frecuentemente en los primeros años de vida, “normalmente hasta los cinco y esto se da en la mayoría de los casos dentro del hogar”, enfatiza el pediatra.
Cuando el niño se cae, lo primero que los padres deben ver y evaluar es la magnitud del golpe, si no es grave, no hay que darle mucha importancia, porque los padres son los primeros en hacer grande el hecho, comenta el sicólogo.
“A veces el problema emerge cuando los parientes que están a cargo del pequeño y observan la caída, inmediatamente van sobre ellos para levantarlos; ese susto de los adultos hace que el pequeño se eche a llorar, pero no por la caída, sino por la expresión de los mayores”, afirma el sicólogo. Sin embargo, si es un problema considerable, hay que curarlo en el hogar. “Se debe limpiar y lavar la herida con agua. Luego, aplicar un antiséptico como alcohol yodado y en algún caso llevarlo al centro médico”, recomienda el pediatra.
Pero ante todo, lo importante es prevenir las caídas, evitando que el niño esté en un ambiente con muebles o sin la supervisión de un adulto.
Reacción. “Al momento de la caída, los padres deben dejar y esperar la reacción de los niños, si se lastimó llorará, pero si no, seguirá jugando”, explica el sicólogo Javier Palza.
Orientación. “Es preciso que los niños se enteren de los riesgos que corren con cierto tipo de juegos y actitudes, pues así se podrían evitar caídas”, afirma el pediatra Óscar Parada.
Prevención. Los padres deben evitar que el niño esté en lugares peligrosos y sin la supervisión de un adulto. Por ejemplo un parque, la bicicleta, las ramas de un árbol y otros.
Paso a paso
Previniendo la caída
Evitar. “Para evitar la caída de un niño se pueden adoptar medidas de seguridad, por ejemplo cuando el pequeño está aprendiendo a caminar”, dice el sicólogo Javier Palza.
Precaución. Los ambientes físicos donde se mueven los pequeños deben estar libres de muebles o en su defecto que hayan pocas cosas, esto para prevenir golpes o caídas.
Valoración. Si el niño se cayó, los padres deben evaluar la magnitud de la herida o golpe, si es grave es necesario curar el lugar afectado y llevarlo a un centro médico.
Verificar. “Es necesario constatar que el niño no se ha golpeado la cabecita, porque es una parte delicada y podrían existir complicaciones”, afirma el pediatra Óscar Parada.
Asistencia. En caso de que la herida o golpe sea severo, inmovilizar esa parte del cuerpo y llevarlo enseguida a un centro médico para que sea atendido por un profesional.
Control. Los padres deben aprender a controlarse en esos momentos, pues de un problema pequeño lo vuelven muy grande.
vitrina Una fiel compañera: la mochila
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