El gobierno de EEUU, vulnerado por la fragilidad de sus argumentos para justificar la invasión de Irak, es ahora poco convincente al acusar a Irán de suministrar explosivos a rebeldes iraquíes.
Al ser interrogado sobre si estaba seguro de las acusaciones, el portavoz de la Casa Blanca Tony Snow respondió: "sí". Y respecto a si tenía certeza de que esas armas llegaron a Irak con la aprobación de Teherán, respondió nuevamente: "sí".
Pero Snow agregó que las acusaciones que hicieron los funcionarios estadounidenses de Defensa en Bagdad, el domingo, de que Irán dota de explosivos a los combatientes iraquíes, no representaban un cambio en el discurso de Washington.
"No creo que haya un cambio de tono", dijo. "Con todo respeto, pienso que han habido intentos en la prensa de intentar agitar esta pregunta: '¿el gobierno atacará a Irán?'", dijo. "Me alegra que saquen el tema de nuevo, porque no lo haremos".
El presidente George W. Bush agregó luego que las especulaciones sobre la supuesta intención de su gobierno de atacar a Irán eran simplemente "ruido".
"Mi reacción a todo ese ruido (...) es, para empezar, que no comprendo la táctica (de la oposición), y diría que se trata simplemente de política", declaró Bush a la cadena C-SPAN.
Sin embargo, Bush explicó que consideraba importante que todos los líderes políticos de su país comprendieran el peligro que representaba que Irán "tenga un arma nuclear". Agregó, no obstante, que su gobierno tiene una "política global para resolver esto pacíficamente".
Washington intenta junto a los países europeos y el Consejo de Seguridad de la ONU de evitar que Irán prosiga enriqueciendo uranio. Ahora, EEUU suma una nueva acusación hacia el gobierno de Teherán: además de intentar fabricar un arma atómica, está entregando armas a la insurgencia iraquí. Washington, AFP