En la mayoría de las relaciones, la monotonía se presenta en diferentes etapas. Hay que sobrellevar y conversar sobre ese hecho.
Texto: Verónica Zapana Fotos: David Guzmán
Muchas veces se han escuchado reclamos de las parejas: ´Nuestra relación se ha vuelto monótona y debo tener emociones´. Y, claro, se supone que todos necesitan de esos altibajos que proporciona la vida a lo largo de la relación de pareja, para encontrar el sabor, como se dice popularmente, la sal y la pimienta.
Pero, qué pasa cuando no hay alegrías, ni tristezas, ni agradables sorpresas ni tampoco una peleita que amerite una sentida reconciliación. Sin duda, la pareja ha caído en la peligrosa rutina.
Para la terapeuta familiar, Mariel Luza, la monotonía hace alusión a diferentes términos como: regularidad, uniformidad, igualdad, homogeneidad, aburrimiento, pesadez y, claro, rutina. Empero, aunque todos esos términos sugieren algo similar que es la falta de variedad, no son iguales.
´La monotonía en pareja suele suceder por el aburrimiento, por la sensación de estaticidad, por la ausencia de emociones y por motivaciones en la relación´, afirma la terapeuta familiar.
´Me encantaba que Emilio, mi esposo, me regale un ramo de rosas o me escriba una carta para nuestro aniversario. Pero desde que cumplimos un año de casados, ya perdió todo ese encanto, él se ocupa de sus cosas y cada día es igual al otro, siempre anda ocupado, cansado y dice que no hay tiempo para nada´, cuenta Marisol que tiene cuatro años de matrimonio.
En la mayoría de las relaciones —indica Luza—, la monotonía se presenta en diferentes momentos, especialmente en períodos de estabilidad y poco movimiento, lo cual genera esa sensación de aburrimiento que desaparece al iniciar otra etapa o al producirse algún cambio. Pero cuando ésta es permanente y se instala en la relación debe preocuparle a la pareja.
Según la sicóloga Elizabeth Ordóñez, las personas conforman la pareja con muchas expectativas, entre las cuales está el de continuar el romance de un noviazgo, momento en el que existen flores, invitaciones, e incluso el tener la angustia de saber si me llamará o no. Pero cuando se formaliza y se da paso al matrimonio surgen diversas situaciones en las que la pareja debe tener una complementación.
El matrimonio no es como un cuento de hadas en el que vivieron felices para siempre, ´pues en ese tiempo, ambos tienen que ir engranándose en todo aspecto, ya sea en gustos o en situaciones. Con ello, uno comienza a empaparse de la realidad entrando a lo cotidiano o a la rutina. Es en esa etapa en la que se extraña la vida de soltero´, afirma la especialista.
Existen diferentes etapas por las que atraviesa la relación —comenta Luza—, algunas se caracterizan por un grado elevado de actividad como cuando llegan los hijos, y otras, que se manifiestan por una mayor tranquilidad, lo que lleva a tener la incapacidad de aceptar los cambios, cambios en los que la pareja debe adaptarse. ´A veces, la monotonía hace que se recurran a relaciones paralelas para sentirse activados o para activar a la pareja, incluso piensan que el amor desapareció y finalizan la relación´.
En realidad, la rutina es el origen de la monotonía conyugal, pero también tiene un aspecto positivo: ´una persona necesita estabilidad sentimental y emocional, saber a qué atenerse en una relación´, dice la sicóloga. Por eso, todo ser humano necesita algo de rutina. ´Si uno no sabe qué pasará al día siguiente en su relación le producirá desgaste. En cambio, el saber que se cuenta con alguien que lo apoya, ayuda a la persona´.
Ambas especialistas afirman que no hay receta para evitar la monotonía en la pareja. Sin embargo, dan algunas pautas para una relación estable.
´Hay que planificar el futuro, conversando con la pareja, además de hacer actividades placenteras y que en ocasiones, se las deja de lado por las obligaciones del trabajo o del hogar. También es importante valorar los atributos que tiene la otra persona´, indica Luza.
´En ocasiones, las parejas buscan una pelea, porque ella genera la reconciliación, tal vez a través de una invitación al cine o algo similar´, expresa Ordóñez.
Causas que atraen a la rutina
La monotonía en una relación de pareja, ya sea dentro del matrimonio o del enamoramiento, se puede presentar por distintas causas.
Sin mucho que pensar, es el tiempo el factor determinante para que la relación se vuelva rutinaria, porque hace que ésta se ponga en un estado ´plano´, sin altibajos. Y, ¿quién no quisiera vivir en esa etapa loca, la del enamoramiento lleno de emociones?
Otra de las causas para la rutina la explica la terapeuta familiar Mariel Luza: ´Se da porque no existe dinamismo en la pareja; porque uno de los miembros o los dos, han perdido la capacidad de soñar, de proyectarse hacia el futuro; porque dejan de planificar y no tienen metas comunes´.
Al respecto, la sicóloga Ordóñez comenta que también suele presentarse, ´cuando las personas dejan de tener sus propios espacios, es decir, el hacer a un lado a los amigos, a las actividades, como alguna fiesta o reunión, y a los momentos de soledad´.
Ambas especialistas coinciden en que la persona, muchas veces, se encierra en la pareja hasta el punto de limitar su mundo únicamente a ésta y eso lleva a que se canse de la relación.
En el matrimonio, por lo general, existen tres etapas que hay que saber sobrellevarlas: Primera, cuando se conocen y empiezan a complementarse. Segunda, la parte del enamoramiento y tercera, el manejo de nuevas situaciones.
Complemento
Recomendaciones Aquí van algunos consejos de la sicóloga Elizabeth Ordóñez para tomarlas en cuenta por las dos personas que hacen la pareja.
l Reencontrarse entre los dos. Quiere decir que cada uno debe cultivar al otro como un ente único e importante de su vida.
l Arreglo personal. Cada uno, ya sea el varón o la mujer, se preocupe de su aspecto, tanto para sí mismo como para su pareja. Una salida importante amerita un arreglo como en la primera cita.
l Libertad. Hay que reconocer los espacios privados, pues muchas parejas creen que cuando se casan dejan de ser ´un tú y un yo´ y se convierten en ´nosotros´. Eso hace que compartan todas las actividades, sean propias o las del otro. Sin embargo, se debe respetar la privacidad y el espacio ajeno.
l Viajes. Cuando la pareja tiene la oportunidad de hacer un viaje juntos, no hay que desperdiciarla.
l Paseos. Puede ser que en ocasiones, se recoja a la pareja del trabajo y en vez de ir a casa en la movilidad se vaya haciendo una caminata para conversar de ambos.
l Diversión. Una tarde de videos en casa, con películas que gusten a ambos, es una buena idea. También se puede optar por ir al cine, a un karaoke o a cenar.
l Escapes . Es fundamental el redescubrirse dentro de la sexualidad, encontrar esa picardía haciendo cosas nuevas. Pues, la relación es como dice el dicho, ´planta sin riego se seca y amor sin beso se va´.
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