Hay cada vez más gente aquí y allá que pregunta por qué se descuidó por décadas la educación popular boliviana al punto de que hoy las varias naciones, que en su momento se creyó que conformaban una Bolivia fundamentada en una Constitución Política del Estado, leyes, etc., simplemente no se entienden. Al contrario, polemizan, divergen, optan por hablar y hacer hablar idiomas distintos y con saña; prefieren justicia a su manera en total detrimento del sentido común y la moralidad; y hasta se matan. Elementos nefastos que hacen difícil sino imposible la factibilidad de Bolivia. También arguyen que lo primero que debe reconocerse es la necesidad de comprensión y avenencia entre bolivianos de todas las regiones donde lo multiétnico y pluricultural debería ser aglutinador. Los poderes del Estado deben encargarse de que las divergencias se debatan hasta el consenso... y no hasta el estancamiento que normalmente refleja falta de educación, etc.
La respuesta como boliviano es difícil de resumir, pero no imposible. Yo diría que la educación en general en Bolivia, no solamente la popular si por tal se entiende la educación del indio y del mestizo del campo, de las barriadas y villas miserias de las ciudades, y los pueblos, históricamente ha dejado que desear. ¿Incluyo aquí la cuestionable educación de la clase media y en general la educación de las ciudades? Sí, la incluyo.
Algunos de nosotros creemos que la educación primaria, secundaria y terciaria o universitaria, y otras, en general en Bolivia, han sido deficientes desde un comienzo. Estamos como estamos por eso, porque nos han educado a codazos. Es obvio. Es una lástima, pero no por eso deja de ser una realidad. La verdad es que mientras la suframos sin plantearla, jamás encontraremos la solución. Tan sencillo como eso. Y qué de la educación familiar.
Lo que puedo decir en forma silogística es que de haber sido la educación familiar lo que debió haber sido desde un comienzo, sobre todo en las ciudades, la educación del resto de lo que nos esforzamos en llamar país, o sea la educación popular en general, hubiera sido menos improductiva. Que la educación privada, de todo nivel, es o ha sido tradicionalmente mejor que la fiscal, yo creo que en general ha sido menos mala pero buena no. Pongámonos la mano al pecho y examinemos.
La clase media de Bolivia desde hace tiempo que valora la educación extranjera más que la nacional, de lejos y por idiosincrasia. Los médicos y otros profesionales hacen publicidad de sus estudios en el exterior a fin de atraer pacientes. Se prefiere alquilar propiedad a diplomáticos y/o extranjeros. En general se prefiere producto extranjero porque la percepción generalizada es que es mejor. Si el enfermo tiene medios para hacerse curar en un país vecino, ni hablar de EEUU o Europa, se ausenta de Bolivia en el próximo vuelo. Si tiene medios, estudia en el exterior. Si no tiene medios se va en bandada a España, etc. Lo de título “en provisión nacional” es una tontería. En síntesis, se valora la educación extrajera porque en la mente de los más, insisto, es mejor que la boliviana. Punto. Y esto desde hace mucho tiempo.
En cuanto a la clase rural pobre, sobre todo del occidente del país, cito al educador y académico boliviano José Roberto Arze que recientemente me comentó que, en lo que concierne a la “educación del indio” en el periodo precolombino, según Garcilaso de la Vega “El Inca”, Túpac Yupanki habría postulado: “No es lícito que se enseñen a los hijos de la plebe las ciencias que pertenecen a los generosos porque como gente baja no se eleven y ensoberbezcan, menoscaben y apoquen; basta que aprendan los oficios de sus padres; que el mandar y gobernar no es de plebeyos, que es agravio al oficio y a la nación encomendárselo a gente común”. Hasta aquí Arze. Es decir, si los descendientes de europeos en Bolivia históricamente fueron elitistas, acaparadores de educación y otras cosas, explotadores, rosqueros y demás, los incas, salvando distancias, no fueron menos. Lo de “comunitarios” se aplicaba a las comunidades que los oligarcas incas explotaban para beneficio del “incario”, sobre todo del inca rey y su séquito; lo mismo que ahora escuchamos que las nacionalizaciones y otras vainas son para beneficiar al pueblo, o a los “movimientos sociales” mejor dicho.
Lo cierto es que la educación, desde ese entonces, era beneficio de unos cuantos afortunados lo que la república intentó corregir sin éxito porque el analfabetismo y otras ignorancias socializadas han beneficiado y continúan beneficiando los intereses creados sobre todo de los gobernantes. O sea que el pensamiento de Túpac Yupanki tuvo vigencia desde entonces ¡hasta nuestros días! Lo que no deja de ser un vaso comunicante entre indios, mestizos y “blancos”. Todos manipularon la educación hasta descuidarla poco menos que intencionalmente. Bueno pues, es tiempo de decirlo y plantearlo con la esperanza de mejorarla.
*Jorge V. Ordenes L. es economista y educador.
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