Pese a la ayuda alimentaria que llega a Bolivia, Defensa Civil aún requiere mayor cooperación para garantizar la distribución de comestibles y agua potabilizada.
Tras la evaluación que realizó el Gobierno sobre el desastre en Beni, el ministro de Defensa, Wálker San Miguel, informó ayer que las 70.000 familias damnificadas en todo el país necesitan, principalmente, potabilizadores de agua, además de víveres.
“El Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la cooperación italiana han garantizado la provisión alimentaria para los damnificados al menos por 15 días; ahora solicitamos la cooperación con potabilizadores de agua, vituallas y raciones de comida seca” señaló la autoridad.
En la misma línea, el general Gonzalo Lora, director nacional de Emergencias y Auxilio de Defensa Civil, explicó que debido a la intensidad de los eventos climáticos se necesitará sostener este tipo ayuda por más tiempo, pero además diversificarla pensando en la reactivación.
“Por ejemplo en Beni, donde la emergencia durará al menos un mes, se necesitarán sales minerales, alimentos, carpas, frazadas, hamacas, medicamentos, utensilios, lanchas, pontones (barcos chatos) y deslizadores para llevar ganado, helicópteros, maquinarias y herramientas”.
Lora indicó que en Santa Cruz y Cochabamba las necesidades son similares, pero que además será necesario destinar helicópteros para acceder a lugares que se encuentran inaccesibles.
Aclaró que “las necesidades en la región altiplánica y Chuquisaca no son las mismas. En La Paz, Oruro, Potosí y Chuquisaca se necesitan alimentos, maquinaria, cisternas con agua, herramientas, agroquímicos, pero principalmente semillas”.
Al momento, cerca de 20 países y organismos extranjeros, además de decenas de entidades locales, hicieron llegar su ayuda.