Las diferencias surgidas en el bloque de Mercosur son resultado inevitable de la "profundización" de las relaciones entre sus cinco miembros, explica el ministro brasileño de Exteriores, Celso Amorim, en declaraciones al Financial Times.
Según el diario, últimamente ha sobrevenido todo tipo de problemas, como la nacionalización por Bolivia de los activos de Petrobras o la "amenaza" del "beligerante" presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de convertir a Mercosur "en una plataforma de sus esfuerzos por construir un socialismo del siglo XXI".
Amorim y el "establishment" de la política exterior brasileña han sido criticados, agrega el periódico, por la derecha nacional por su supuesta complicidad con el "autoritarismo" de "los gobiernos radicales de izquierda de Venezuela y Bolivia".
Amorim explica, sin embargo, en sus declaraciones al diario londinense, que sus críticos malinterpretan el carácter de Mercosur y subestiman la necesidad de una integración amplia en un mundo en el que cada vez cobran mayor importancia los recursos y las infraestructuras físicas.
"Si uno mira Mercosur, simplemente desde un punto de vista comercial, no va a entenderlo... El énfasis en los recursos y la interconectividad es hoy por hoy mucho mayor", afirma.
Venezuela, cuyo ingreso como miembro pleno del Mercosur apoyó Brasil el año pasado, es el quinto mayor productor mundial de petróleo, mientras que Bolivia, al que, por el contrario, se le impidió entrar en ese bloque pese a los intentos brasileños, tiene las segundas mayores reservas de gas natural de Sudamérica.
"Venezuela es importante geopolíticamente no porque aspiremos a una influencia política, sino porque forma parte de nuestras vías comerciales", señala Amorim, quien destaca además cómo un nuevo enlace por carretera con Perú, otro socio de Mercosur, ha permitido por primera vez a Brasil el acceso a los puertos del Pacífico. Londres, EFE