Al denunciar el jueves que Irán sigue adelante con su enriquecimiento de uranio pese a las exigencias de la ONU, el jefe de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), Mohamed ElBaradei, demostró una vez más que no le asusta señalar a los países que incumplen sus obligaciones y que es un juez riguroso, pero justo.
El hombre que en 2003 no titubeó en afirmar que la Casa Blanca se equivocaba sobre la presencia de armas de destrucción masiva en Irak, se ha forjado una respetabilidad entre la comunidad internacional que le permitió erigirse como un interlocutor valiosísimo para mediar en crisis nucleares. Ahora viajará a Corea del Norte. París, AFP