El MAS acaba de ´institucionalizar´ una nueva forma de ingreso a la función pública. Basta que usted exhiba algunos méritos como militante del partido, se inscriba en las listas de espera en un banco de datos, hasta que usted sea ´habilitado´ por el partido y pueda ocupar un escritorio en alguna oficina pública. Como los albañiles, pintores, fontaneros que esperan en la calle a que les contraten para alguna chapuza. Se supone que el jurado ´habilitador´ estará compuesto por la nueva clase fiel a la jefatura del partido.
Ningún Gobierno anterior que también practicó el reparto de pegas a sus correligionarios aptos o ineptos, había llegado a tal grado de refinamiento y modernización. La diferencia con el MAS es que, los partidos de antes también reclutaban a sus conmilitones para repartirles ´pegas´, pero sin hacer mayor publicidad. Ahora las cosas se hacen con ejemplar, o más bien diría con impúdica transparencia. Supuestamente, la lista de espera estará a la vista. Huelga decir que éste no es el método más racional de organizar la administración pública. No descarto, sin embargo, que algunos de los inscritos en la lista de espera sean aptos para el trabajo que deberán cumplir.
Será pues bueno recordar que los administrativistas siempre han sostenido tres grandes principios que debe regir la función pública: economía, celeridad y eficacia, tres condiciones que se complementan entre sí. Si hablamos de economía, reclutar a personal impreparado es una pérdida de tiempo y dinero, tanto en el sector público como en el privado. La celeridad en la gestión va de la mano de la economía, pues los asuntos a tratar van sumándose sin interrupción y no es admisible la pereza retardataria del mal funcionario cuya actitud frente al administrado es el odioso ´vuelva mañana´, mientras el administrador llena crucigramas y ellas se liman las uñas. La eficacia debe ser el resultado de las otras dos condiciones anteriores, buscando la optimización de toda la maquinaria administrativa. La ausencia de eficacia repercute negativamente en el progreso de la nación. Es el estancamiento o, peor aún, el retroceso. Un par de ejemplos a la moda podrían ser la tendencia al retorno del ayllu o a la práctica troglodítica de la justicia originaria. La conclusión de estas sencillas consideraciones es que no es igual un funcionario con sus conocimientos actualizados y buena diligencia, venga de donde venga, que otro que sólo cuenta con la filiación al partido o el tono cobrizo de la piel. O, alternativamente (aunque no es la moda actual), por sus ojos azules y rubia cabellera.
Otro de los atributos que debe reinar en la Administración Pública es la inamovilidad del funcionario (salvo expediente por incumplimiento o faltas) La inamovilidad es necesaria para una acción administrativa estable. Y la seguridad en el puesto dignifica el cargo y le sustrae de influencias perniciosas. Todo lo dicho, y más que se quedó en el tintero, se ubica en los antípodas de la improvisación, la arbitrariedad, el probendalismo y de aquellas malas influencias entre las que citamos las listas del MAS destinadas a ´habilitar´ a sus fieles para los puestos públicos. Si hay que ´habilitarlos´ es que son ineptos.
*José Gramunt es sacerdote jesuita y director de ANF.
Una pieza en el tablero
Uno de los dos sonetos que Jorge Luis Borges dedicó al ajedrez contiene estos versos: "Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza…?"
Fichocracia
La muerte de Antonio Viaña, el cronista social por excelencia de la prensa paceña no ha tomado a nadie por sorpresa, principalmente porque ya eran más de dos años desde que tras un episodio aún no esclarecido
Plata en la vitrina
En suma, ni todo déficit es malo, ni todo lo que brilla como superávit es oro. Depende de variables como la solvencia y sostenibilidad de las políticas fiscales...
¿Hacia una nueva negociación marítima?
Tras casi dos décadas transcurridas desde el último proceso diplomático importante de negociación entre Bolivia y Chile —conocido como del enfoque fresco— destinado a la concertación
Los huesos del Che
¿Cómo pudo ser posible que el descubrimiento de los restos del Che no fuera cuestionado por las instancias científicas internacionales...?