La juez que instruye el proceso por la muerte de la princesa Diana de Gales y su novio Dodi Al Fayed, Elizabeth Butler-Sloss, aseguró ayer que no ha recibido "ni la más mínima prueba" que avale la existencia de una posible conspiración para matarlos.
La juez hizo esas afirmaciones tras la presentación ayer de los argumentos legales en la segunda vista preliminar sobre el caso, que comenzó en el Tribunal Superior de Londres.
El millonario egipcio Mohamed al Fayed, dueño de los almacenes Harrods y padre de Dodi, siempre ha sospechado que los poderes del Estado estuvieron implicados en el suceso, lo que ha alimentado teorías sobre una posible conspiración.
"Me sería de enorme utilidad si tuviese alguna prueba del equipo legal del señor Al Fayed para apoyar las alegaciones que se están haciendo, porque hasta el momento no se me ha entregado ni la más mínima prueba sobre esas alegaciones", afirmó la juez.
"Si no hay pruebas para avalar (esas alegaciones), no las presentaré al jurado porque es mi deber no hacerlo", añadió, a lo que el abogado del millonario egipcio, Michael Mansfield, respondió que esas pruebas existían y ya estaban en su poder. Londres, EFE