Los intentos de linchamiento, usados como una práctica de la justicia comunitaria, llegan a las ciudades. La noche del domingo un delincuente estuvo a punto de ser ajusticiado tras ser sorprendido cuando intentaba robar un celular a un adolescente, a pocas cuadras de la Plaza Murillo.
El hecho se registró en inmediaciones del mercado Yungas, Miraflores. Los efectivos de 110 llegaron al lugar de los hechos y evitaron que los ciudadanos hagan justicia por mano propia, aunque no impidieron que golpearan al presunto delincuente.
El comandante de la Policía de La Paz, coronel Sócrates Pilco, expresó su preocupación por la repercusión de este tipo de prácticas, generalmente presentes en las áreas rurales o en los barrios periféricos, y anunció que, una vez analizado el tema, se tomarán las medidas.
“Es de preocupación... preocupa si está viniendo de las periferias, de las provincias”, expresó. En las inmediaciones del mercado Yungas, los vecinos intentaron linchar a un supuesto ladrón que intentó acogotar a un adolescente para robarle su teléfono celular. “De la nada ha venido y me ha venido a ahorcar”, dijo la víctima a Unitel.
Los vecinos salieron de sus casas ante los gritos de auxilio y golpearon al supuesto delincuente hasta que llegó la Policía.
Esta institución no cuenta en sus registros con “casos de linchamiento” porque esta figura no está en el ordenamiento jurídico boliviano. Un reporte estadístico muestra que se atendieron, entre mayo y diciembre, 32 casos de homicidio, dos de asesinato, cinco suicidios, seis abortos, y 137 muertes.
En Llallagua se denunciaron tres ajusticiamientos. El fiscal de Distrito de Potosí, Gustavo Calvo, informó que investiga el caso del joven Javier Charque.