El Presupuesto General de la Nación (PGN) para el año 2007 es el más grande de toda la historia republicana, sin considerar el efecto fiscal de los desastres de El Niño. El sector público tiene previsto aumentar el volumen de recursos financieros en un significativo 30 por ciento más, con relación al presupuesto del año 2006, inicialmente aprobado por el Congreso Nacional. Esto se traduce en que se intenta aumentar en un tercio más el gasto público.
Este PGN, por el lado de los usos de los recursos públicos totales prevé destinar el 77 por ciento a gastos y el resto para amortizar deuda pública y mantener depósitos fiscales. Por el lado del financiamiento de estos usos, se ha programado hacerlo con ingresos en un 71 por ciento y el resto con endeudamiento y disminución de depósitos que se mantienen en el Banco Central. El hecho de que el porcentaje sea mayor para el gasto (77%) que para los ingresos (71%) señala que presupuestariamente se tiene un déficit que tiene que financiarse acudiendo a la deuda o al uso de ahorro acumulado (depósitos).
El gasto de las prefecturas será de un 26 por ciento más, una tasa similar a la que se programó el 2006. El gasto de municipios se disparará porque se estima una expansión de un 126 por ciento más cuando para el 2006 se programó un 72 por ciento más. Éstas son señales de que el gasto público cada vez más se realiza por medio de los gobiernos departamentales y municipales. El dato nuevo es que se tiene previsto una importante expansión de gasto por el lado de las empresas públicas; se ha estimado un incremento del 92 por ciento. Cuando se analiza el objeto del gasto se destaca con nitidez el voluminoso incremento que se piensa realizar en capital (inversión), ya que se tiene presupuestado hacerlo en un 69 por ciento más con relación al 2006. También se ha presupuestado un significativo incremento del 35 por ciento en la masa salarial.
Al observar la composición consolidada del gasto público institucional, se concluye que continúa la tendencia descendente del Gobierno central en cuanto a la responsabilidad de este gasto y con un 35 por ciento del total; prefecturas y municipios con un 29 por ciento, confirmando su tendencia ascendente, y la presencia, nuevamente importante, de las empresas públicas con un 20 por ciento.
Mientras por el lado de los usos de los recursos públicos el Gobierno central, por primera vez, tiene la responsabilidad de menos del 50 por ciento, con sólo 41 por ciento, por el lado del financiamiento, sigue siendo el Gobierno central el importante con el 66 por ciento del total de los recursos públicos, y con un significativo crecimiento esperado del 31 por ciento en tributos. Las prefecturas y municipios tienen la responsabilidad de un 27 por ciento del gasto, cuando sólo captan ingresos por menos del siete por ciento, confirmando la descentralización del gasto pero no de los ingresos.
Habiéndose dado un superávit fiscal el año 2006, no debería presupuestarse un déficit para el año 2007, sin considerar El Niño. Sin embargo, se ha vuelto a hacerlo y del orden de los tres mil millones de bolivianos, cuando para el año 2006 se programó 3.140. La gran diferencia está en que este año se piensa financiar este déficit sólo con el 28 por ciento externamente. El 2006, se presupuestó hacerlo externamente con el 63 por ciento, pero no se hizo efectivo.
*Armando Méndez es economista.
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