El carnaval pujllay de Tarabuco postula al título de Patrimonio El agradecimiento a la Pachamama y el tributo a bravos guerreros reviven en el baile del pujllay. Tarabuco espera a 5.000 turistas para su fiesta mayor que se llevará a cabo del 12 al 18 de marzo.
Setenta comunidades indígenas revivirán el tradicional baile del pujllay del 12 al 18 de marzo en el carnaval de Tarabuco (Chuquisaca). Los organizadores esperan al menos a 5.000 turistas para potenciar el anhelado proyecto de lograr el Título de Patrimonio Cultural para la fiesta quechua.
“El título patrimonial será otra manera de valorizar y potenciar a Tarabuco con su auténtico pujllay”, aseguró el alcalde de Tarabuco, Eliseo Sesgo, quien —junto al prefecto de Chuquisaca, David Sánchez y autoridades del Ministerio de Producción y Microempresa y los viceministerios de Turismo y Cultura— presentará hoy oficialmente el Carnaval (10.30) en el Musef.
“El pujllay —“juego” en quechua— es un baile milenario que representa un tributo a la abundancia de la Pachamama y al poderío militar de un pueblo; es también un punto de reunión para las 70 comunidades de Tarabuco”, define el antropólogo Milton Eyzaguirre. El origen de la danza data de tiempos de la invasión inca cuando el imperio envió a una casta de guerreros a lo que hoy es Chuquisaca para frenar el avance de las tribus chiriguanas (guaraníes). “Hay evidencias de que estos incas usaban una montera de madera”, puntualiza el experto.
En tiempos coloniales, el pujllay se actualizó con la batalla de Jumbate. Allí, el 12 de marzo de 1816, los independentistas tarabuqueños, dirigidos por Pedro Calisaya, vencieron a las tropas realistas disfrazando los arbustos de payares con ponchos para que los españoles gasten fuerzas y sucumban. En conmemoración a la victoria, el 12 de marzo se realizará la primera fiesta en Jumbate y la celebración continuará el 17 y 18 en Tarabuco. Pero el pujllay es también un agradecimiento ritual. Empieza con una misa en la que se coloca una escalera “para que las almas, que ayudaron en la cosecha, vuelvan al cielo”, explica Eyzaguirre.