La Asociación de Damas Diplomáticas organizó una fiesta de beneficencia para recaudar fondos y con ellos ayudar a las familias damnificadas del Beni.
Este activo grupo de damas que trabaja sin fines de lucro logró reunir el monto de mil dólares, dinero destinado para la compra de leche que será enviada al oriente boliviano.
Ese monto se recaudó gracias a la participación de varias personas que fueron invitadas por la Asociación a sumarse a la causa y a unirse al baile.
La diferencia de esa fiesta benéfica a muchas otras que la Asociación organizó en varias ocasiones estuvo en el disfraz, que fue el requisito para ser parte de la recepción.
Ese requerimiento puso en apuros a varios de los asistentes pero también dejó volar la imaginación a muchos. Algunas damas que estuvieron esa noche no dudaron en encargar su traje a una experta costurera y hasta a alguna reconocida diseñadora. Otras liberaron su habilidad y se pintaron el rostro y el de su pareja y complementaron el atuendo con una peluca. Y como muchos de los asistentes eran diplomáticos, hubo quienes recurrieron a los trajes típicos del país al que representan en Bolivia para vestirse esa noche.
Con todas esas vivencias que anticiparon la reunión se sabía que sería una divertida fiesta. Y así fue. La residencia del embajador de Panamá, quien amablemente ofreció el lugar para el encuentro, fue alegremente decorada, y el colorido de las ropas, la alegre música y el buen ánimo de los asistentes puso el brillo.