En 1982, la Unesco declaró “...que la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden”.
A pesar de la existencia de diferentes matices en la percepción de lo que es la cultura, podemos llegar a la conclusión de que ésta es el cúmulo de factores del pasado que nos hacen como somos en el presente. Pero para entender quiénes y cómo somos hoy, tenemos que saber de dónde venimos y entender nuestra historia para comprender nuestra actualidad.
Al estar Bolivia inmersa en una profunda etapa de transiciones políticas y sociales, la Asamblea Constituyente discute sobre lo que debe ser la nueva visión del país. Los distintos asambleístas propician diferentes versiones que, según sus referencias del pasado y de los sectores que representan, serían la mejor opción. Estos distintos referentes, que sustentan sus particulares puntos de vista, dificultan conceptualizar una visión de futuro que abarque toda la realidad boliviana. Resulta por ello imprescindible que los asambleístas se den cuenta de que sólo la apreciación del conjunto de nuestras realidades dará cohesión a una mejor sociedad boliviana. Para lograr esto, deberán desprenderse de consignas y dogmas políticos y entender que tienen la gran oportunidad —y responsabilidad— de sentar un precedente y un ejemplo de tolerancia a la diversidad y de respeto a la convivencia pacífica entre todos los bolivianos.
En un acto reciente en el Palacio de Gobierno fue posesionado el nuevo viceministro de Culturas, Pablo Groux. Durante su discurso de posesión mencionó que nuestro país tiene una riqueza enorme en su cultura diversa y que ésta debe difundirse entre todos los bolivianos como elemento educativo. “Comprendernos para admirarnos y admirarnos para respetarnos”, fueron sus palabras. Resulta en extremo interesante y rescatable oír de un representante del oficialismo hablar de unidad.
En una Bolivia diversa, donde se combinan realidades, visiones, presentes y pasados diferentes, hablar del futuro resulta un ejercicio que genera pasiones, frustraciones e incertidumbres. La cultura, siendo algo complejo, un ideal, un proceso, un conjunto de conocimientos que se expresan en costumbres, prácticas y normas de convivencia, puede ayudarnos a recordar que ya hemos forjado una historia conjunta que se llama Bolivia.
*Orlando Cabezas G. es ciudadano boliviano.
Las autonomías, cuestión de poder
Una revisión minuciosa de las distintas propuestas sobre autonomías en el país nos permite constatar que se trata de una cuestión mucho más compleja que asociar mecánicamente la autonomía con el movimiento regional cruceño o con el reciente referéndum autonómico
Enclave marítimo sin soberanía
En columnas anteriores expuse que Chile estuvo dispuesto en el 2003 a ceder a Bolivia una Zona Económica Especial de carácter marítimo, para que pueda exportar gas natural a Estados Unidos y México.
Mirando hacia fuera
Antes de dar algunas noticias sobre el quehacer energético fuera de nuestras fronteras, por un momento meditemos cómo nos deben estar viendo desde afuera a raíz del barullo que estamos viviendo con los nuevos contratos.
De la autonomía plena municipal
El Editorial de La Razón del 13 de marzo sugiere efectos independentistas y dispersivos en su evaluación del pedido de la FAM por unas autonomías plenas para los municipios bolivianos.