Bush debe lidiar en EEUU tras la gira por cinco países El Mandatario estadounidense cumplió un viaje de seis días por países de América Latina, trató temas de energía y migración en Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y México.
El último evento • George Bush (izq.) y Felipe Calderón atienden a los periodistas, con una pirámide maya de fondo.
El presidente estadounidense, George W. Bush, regresó ayer a la Casa Blanca para lidiar sin tardar con los problemas domésticos que aumentaron durante su gira latinoamericana de una semana, tras los pedidos de renuncia del fiscal Alberto Gonzales.
´Hay una tradición en este país de que los presidentes van de viaje para alejarse de problemas domésticos. En esta ocasión, los problemas de Bush han aumentado durante su gira latinoamericana´, explicó a la AFP Daniel Restrepo, del Center For American Progress, en Washington.
Antes de regresar a la capital estadounidense, el Presidente ya se vio forzado a descartar desde México la renuncia de Gonzales, el hispano de más alto rango de su gobierno, acusado por los demócratas de destituir a ocho fiscales por razones políticas.
´Tengo confianza en el secretario de Justicia Al Gonzales´, afirmó Bush, en una rueda de prensa conjunta con su homólogo mexicano Felipe Calderón en Mérida, aunque tomó la precaución de confesar: ´Nunca señalé un caso en particular, y nunca le di (a Gonzales) instrucciones´.
En un análisis publicado ayer, el influyente Washington Post puso de relieve el contraste entre las imágenes de Bush ´navegando con el presidente uruguayo Tabaré Vázquez y visitando las ruinas mayas de Uxmal con el mexicano Felipe Calderón, mientras su gobierno enfrentaba en casa una crisis tras otra´.
El escándalo de Gonzales se sumó a los que Bush trató de olvidar al cruzar la frontera: el jefe de gabinete del vicepresidente Dick Cheney fue hallado culpable de obstrucción a la justicia y varios militares renunciaron por las pésimas condiciones del hospital militar Walter Reed para los heridos de Irak.
La gira por cinco países latinoamericanos (Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y México) tampoco brindó a Bush muchos resultados para mejorar su imagen en su propio país.
Los medios de comunicación estadounidenses centraron su cobertura en las protestas y la gira paralela del presidente venezolano, Hugo Chávez, su máximo rival en la región.
´Aunque ya era difícil crear un impulso con un viaje lleno de retórica y sin resultados concretos como el que hizo el Presidente durante una semana (los problemas de Gonzales) le han robado cualquier oportunidad que existía´, aseguró Restrepo.
De hecho, los demócratas, que controlan el Congreso desde principios de año, dejaron claro que no van a dejar al Presidente un minuto de descanso.
El Senado reanudó ayer el debate sobre un texto que reclama el retiro de la mayor parte de la tropas de combate para el 31 de marzo de 2008, una idea rechazada firmemente por la Casa Blanca. Washington, AFP
Calderón sabe de migraciones
El presidente Felipe Calderón dejó ayer en claro que conoce el fenómeno de la emigración de los mexicanos a EEUU no sólo desde la arena política, sino desde la familia misma.
En rueda de prensa conjunta con su colega George W. Bush, el Mandatario mexicano reveló que tiene parientes en EEUU, a los que no ha visto hace mucho tiempo y no sabe si están legales o indocumentados, pero que son personas que cosechan las verduras que se comen los estadounidenses y sirven platillos en los restaurantes.
´Lo que le puedo decir es que son gente que trabaja y que respeta a ese país; gente que paga impuestos a su gobierno, gente que cosecha las verduras que probablemente usted se come, gente que sirve los platos en restaurantes´, respondió Calderón a un periodista estadounidense que le preguntó al respecto.
Son ´gente que contribuye a la prosperidad de Estados Unidos, gente que tiene hijos que quiere que sean educados con respeto a la tierra donde viven y que recuerden con cariño a México´, añadió. Antes de asumir la presidencia el 1 de diciembre, Calderón había revelado que tenía familiares que habían emigrado a EEUU, donde se calcula que viven más de 11 millones de mexicanos. Mérida (México), AP