El embajador de EEUU, Philip Goldberg, reconoció ayer en Cochabamba que su país y Bolivia tienen diferencias de fondo en el tema coca. Señaló que respeta el uso tradicional de la hoja, pero exigió que el Gobierno “respete también al resto del mundo que tiene problemas con la cocaína”.
El diplomático visitó la Feria Internacional de Turismo que se realiza en la ciudad del valle. Luego de un recorrido, en el stand de su país, tuvo un encuentro con los medios.
“Debemos hacer un estudio para establecer los usos internos culturales medicinales de la coca. Respetamos el derecho de los bolivianos de usar la coca para fines tradicionales y culturales, pero a mi juicio sería mejor si Bolivia respeta también al resto del mundo que tiene problemas con la cocaína”, advirtió el embajador.
Posteriormente, puntualizó que “para hacer algo muy efectivo para bajar el problema de la cocaína en todos los países vecinos como Argentina, Brasil y la parte (de la droga) que va también a Europa, se necesita tener un programa para bajar el cultivo (de la hoja) y esa es la parte en que nosotros tenemos diferencias con el Gobierno; estamos hablando, pero es un gran problema porque es de fondo, porque cualquier hoja de coca excedentaria aquí resultará en más cocaína en el mundo. Y ese es un gran problema”.
El Gobierno boliviano estableció como política que subirá la coca legal de 12.000 hectáreas que están establecidas hoy en la Ley 1008, a 20.000, porque señala que no es suficiente para el uso tradicional y porque se requiere de más coca para iniciar la industrialización. Este tema generó malestar en la Embajada de EEUU, que aseguró que el cultivo se incrementó desmedidamente tanto en el Chapare como en Yungas.