Para cosechar papas hay que sembrarlas, no es suficiente tener un buen clima. Los neoliberales pensaron que con un buen clima de inversiones, se podría cosechar papas sin sembrarlas; algo similar, pero con otro tipo de clima, piensan algunos amigos de la izquierda para los cuales tener un proceso de cambio es suficiente para producir más. Esta idea es tan errónea como la de los neoliberales.
Con la reflexión anterior quiero poner énfasis en la necesidad de tener planes concretos y de ejecutarlos para producir más y absorber empleo. El clima es importante pero no es suficiente para avanzar en la reducción de la pobreza, proporcionar fuentes de trabajo a las familias y aliviar la presión actualmente existente sobre el sector público.
Para sorpresa de muchos, en épocas del modelo estatista la participación del sector privado en la economía fue menor que en el periodo neoliberal. Posiblemente, ello se explica porque la inversión pública arrastra a la privada a través de la inversión en infraestructura y las compras estatales. Al disminuir la inversión pública disminuyó también la privada. Esta hipótesis es corroborada por las correlaciones intertemporales de ambos tipos de inversión.
Teniendo en cuenta que Bolivia tiene actualmente ingresos importantes, corresponde incrementar la inversión pública para crecer más rápido y aliviar los problemas de empleo. Para que el Estado invierta, se requiere algo más que deseos. En primer lugar, es necesario alejarse un poco del comportamiento conservador de sentirse contento cuando la economía arroja superávit, en lugar de sentirse triste, pues el superávit muestra que se invierte menos de lo que se puede hacer. En segundo lugar, se requiere la identificación de las entidades que tienen superávit, en este caso, las prefecturas, y realizar una alianza programática con ellas. En tercer lugar, se requiere crear la institucionalidad necesaria para asignar y ejecutar en forma óptima la inversión. Esta es una de las grandes ausencias legadas del modelo neoliberal y no superadas hasta la fecha. En cuarto lugar, es necesario articular la inversión pública de manera a lograr una mayor inversión privada. Finalmente, se requiere poner particular atención al problema del financiamiento de la inversión privada y de los mercados.
En el primer año de la gestión de gobierno del presidente Evo Morales se ha iniciado esfuerzos muy interesantes en dos campos, el de hidrocarburos y la minería. En el primero de ellos, todo parece mostrar que se tiene éxito en lo que se hizo. En el caso de la minería, el proceso está en marcha, pero, sin duda está en la buena dirección. En este segundo año de gobierno, se espera que se supere dos vacíos importantes, los referentes a la falta de planes concretos con relación a la agropecuaria y al desarrollo manufacturero. En ambos campos, el clima revolucionario que vive Bolivia no es suficiente para hacerlos crecer. Recuérdese que para cosechar papas, se requiere sembrarlas. Con ello queremos insistir en que es necesario diseñar y ejecutar planes concretos para desarrollar estos sectores.
*Rolando Morales Anaya es doctor en economía.
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