Lo que hoy muchos quisieran que no hubiera sucedido, sucedió. Hace poco menos de 500 años, que Francisco Pizarro y otros 170 aventureros, en una acción que no tiene parecido en la historia de la humanidad, arrebatan a Atahuallpa el imperio que casi lo tenía ganado (militarmente) a su hermano Huáscar. Todavía más, Atahuallpa condena al imperio a la desaparición, al mandar a matar (estando prisionero) a su hermano.
A partir de este acontecimiento, se realiza la conquista y ocupación por los españoles del territorio de lo que hoy es Bolivia. Inicialmente, los españoles utilizan la estructura, organización y gente del imperio incaico. De principio, Francisco Pizarro se casa con una princesa inca y así lo hacen otros conquistadores. Desde el Perú, los españoles realizan sus expediciones de conquista y ocupación llevando a indios quechuas. Esto era una necesidad para ellos, puesto que eran muy pocos. Antes que el castellano, el quechua fue el idioma oficial de los nuevos territorios del reino de España en América del Sur.
El territorio de lo que hoy es Bolivia, con una costa en el océano Pacífico, correspondía a la audiencia de Charcas, una unidad administrativa primero del virreinato del Perú y luego del virreinato del Río de La Plata. Duró un poco menos de tres siglos. En sus ciudades, poblaciones y las misiones jesuíticas de Moxos – Chiquitos y del colegio franciscano de Tarija, tiene lugar la génesis de Bolivia. Charcas tiene la virtud de reunir a una cantidad de grupos étnicos que habitan el altiplano, los valles y los llanos del territorio de Charcas y junto con los que vienen después de la conquista, se produce el mestizaje parcial de estos habitantes y una cultura mestiza, que es parte de la gran cultura latinoamericana.
Charcas era parte de un imperio, como lo eran los demás territorios de América, que eran parte principalmente de los imperios inglés y francés. Es la época de los reinos y los imperios. En otros continentes también los había. En Charcas había opresión y clases sociales, con privilegios para las clases dominantes y cargas para los dominados, como había en casi todas partes del mundo.
Cuando fui estudiante de japonés en la universidad de Osaka, pude conocer cómo era la opresión del pueblo japonés, en la misma época de Charcas, por parte de los señores feudales. Era mucho más terrible de la que se vivía en Charcas. Era tan fuerte, que la protesta equivalía a la muerte. El profesor nos contaba que cuando las condiciones de vida se tornaban muy penosas, alguien se sacrificaba para reclamar al señor feudal. Posteriormente, se le erigía un monumento y se convertía en algo así como el santo patrón de la aldea. En Charcas, la mita (que se la toma como el símbolo de la opresión española) era el trabajo obligatorio, que tenían que hacer los pobladores de jurisdicciones determinadas en las minas de Potosí, por el tiempo de solamente cuatro meses. Además, tenía una pequeña remuneración. Hoy hay miles de bolivianos que realizan jornadas agotadoras de trabajo que duran hasta 16 por remuneraciones que no compensan el esfuerzo que se pone en ellas. (Continuará)
*Óscar Espinosa García es ingeniero y docente universitario.
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