La crisis política y municipal afecta a 3 comunas del valle En la capital, el Alcalde enfrenta denuncias de malversación. Sacaba y Quillacollo bloquean las vías y desde hoy los choferes paran por 48 horas.
HUELGA DE LOS TRABAJADORES MUNICIPALES • Un grupo de obreros encargados de las obras de la Alcaldía de Cercado cumplían, este martes, el sexto día de huelga de hambre.
Bloqueos de caminos, paros cívicos y del transporte sindicalizado, protestas callejeras, marchas y una huelga de hambre ponen a los municipios de Cochabamba, Quillacollo y Sacaba en medio de un escenario de profunda crisis política y de gestión municipal.
Desde principios de mes, los municipios del eje del departamento atravesaron problemas derivados de la inconformidad social, disputas políticas, divergencias y tropiezos en la gestión y denuncias de corrupción.
Estos hechos provocaron una profunda crisis que se manifestó, en días pasados, en protestas y medidas de presión que continuarán, al menos hoy y mañana, en la ciudad capital cuando se cumpla un paro de 48 horas del transporte sindicalizado, que movilizará a los choferes de unas 70 líneas afiliadas al sector.
La demanda, según explicó el dirigente Édgar Zurita, es evitar que el otro sector de transportistas conocido como libre o vecinal, ingrese al centro de la ciudad. Este conflicto no puede ser solucionado por la Alcaldía desde el año pasado.
Pero este problema no es el único pendiente de resolución para el equipo del alcalde Gonzalo Terceros, pues las denuncias de corrupción en su contra y en contra de algunos de sus colaboradores mantienen la huelga de hambre que inició el viernes el sindicato de trabajadores de Obras Públicas del Municipio exigiendo la destitución del oficial mayor técnico, Hernán Orellana, el incremento de sus sueldos y la adquisición de maquinaria para la comuna.
Ni siquiera el ajuste que hizo Terceros en la estructura del ejecutivo municipal, el lunes por la noche, logró que se levantara la protesta que perjudica también la ejecución de varios proyectos.
Escenarios de protestas también se viven en ambos extremos de la capital, en los municipios de Quillacollo (camino a La Paz) y en Sacaba, (al extremo opuesto, que conduce a Santa Cruz).
Este martes, organizaciones de Sacaba protagonizaron un contundente bloqueo de caminos a causa de un conflicto limítrofe por la población de Pacata que se debate entre pertenecer a esa ciudad o a Cochabamba.
Los sacabeños se oponen a que la Corte Superior de Distrito reconozca esa zona como parte de la capital del departamento.
Por otro lado, organizaciones sociales de Quillacollo bloquearon el camino a Oruro en tres oportunidades, en sólo dos semanas.
La construcción de una normal que estaba en disputa con Sacaba, la crisis municipal que provocó el regreso del alcalde Ricardo Mercado (censurado el año pasado) y las exigencias de los vecinos para que las autoridades les envíen gas licuado de petróleo (cuando hubo escasez) fueron los motivos para las protestas.
Es así que casi durante todo el mes de marzo, la libre transitabilidad dentro de esta parte del departamento se fracturó dejando perjuicios para miles de personas, decenas de empresas de comercio, transporte y turismo si a eso, se añade el cierre de la ruta nueva a Santa Cruz (El Sillar), que estuvo cortada por un mes a causa de un deslizamiento.
A ello se añade la ausencia del prefecto Manfred Reyes Villa que hace más de 10 días salió de viaje a Japón, en busca de recursos para el sistema de riego de La Angostura. Se prevé su retorno para hoy. Redacción Cochabamba