A ocho meses de una cirugía que lo tuvo al borde de la muerte, el presidente cubano Fidel Castro publicó ayer su primer artículo en convalecencia para fustigar la política energética de Washington, dando señales de un retorno a la vida pública y política.
En el comentario reproducido en portada y segunda plana del diario Granma, Castro acusa al mandatario estadounidense, George W. Bush, de condenar “a muerte prematura” a más de 3.000 millones de personas con su idea de convertir “alimentos en combustible”.
A sus 80 años, el líder cubano parece haber superado las serias complicaciones de la operación intestinal que sufrió el 27 de julio y que lo obligó, cuatro días más tarde, a ceder el poder a su hermano Raúl, por primera vez en 48 años de revolución.
En su prolongada recuperación, dice Castro, ha meditado sobre problemas globales como la energía, el ambiente y la supervivencia del hombre, que, según observadores, afincan su figura de “abuelo sabio” tras la prolongada enfermedad.
Castro afirma que “la idea siniestra” de Bush quedó “definitivamente establecida como línea económica de la política exterior de Estados Unidos” el lunes cuando el presidente estadounidense se reunió con ejecutivos de las fábricas de automóviles.
Fustigó el hecho de que Bush instara al Congreso a avanzar en una ley sobre rigurosos estándares de ahorro de combustible en automóviles y el uso de 132.000 millones de litros de combustibles alternativos para el 2017.
Apoyado en despachos de prensa, advirtió que la estrategia de Bush para obtener cantidades monumentales de etanol y biodiesel contraerá la producción de alimentos. La Habana, AFP