La casa de moda Arte Mujer Bartolina, bajo la mirada de la diseñadora Sonia Avilés, presenta una nueva colección con dos líneas femeninas.
Texto: Beatriz Andrade D. Fotos: Andrés Rojas
Por la sangre de cada generación circula el ancestral conocimiento sobre el arte del tejido. Parece que por las venas andinas viajan los secretos de las antiguas técnicas de bordado y macramé que adornaron las culturas Jalk\'a, San Lucas y Tarabuco, habilidades que con el paso del tiempo se fueron mezclando con la herencia española de las finas artesanías.
Esa tradición renace entre los dedos de las mujeres migrantes e indígenas que forman parte de la Asociación KAT, en Sucre.
“Esta organización busca dar apoyo a las mujeres a través de instrumentos para mejorar su calidad de vida; se lo hace con capacitación en diferentes áreas”, explica la diseñadora Sonia Avilés Corcuy, quien gestionó este proyecto.
La idea de implementar un centro de apoyo a la mujer la trajo desde Italia, donde estudió mediación cultural, lo que la impulsó a trabajar en proyectos de cooperación. “Tras nueve años de radicar allá, sentí la necesidad de volver a Bolivia, porque entendí la realidad de los migrantes; se vive siempre en una situación de desventaja, aunque estés preparado”, recuerda.
Así, al regresar a esta tierra, Avilés puso en marcha su primer proyecto de apoyo a la mujer migrante. “Fue con ayuda de una ONG y con el financiamiento de la Unión Europea en el año 2000”.
Hoy, Sonia Avilés vive en la Ciudad Blanca y ha implementado, desde el 2004, la casa de moda Arte Mujer Bartolina. Allí, 25 mujeres ya entrenadas en tejido y otros quehaceres siguen los patrones de sus diseños y confeccionan prendas en las que se une la belleza de los bordados y del macramé con las tendencias de moda actual.
La nueva colección 2006-2007 de Arte Mujer Bartolina ha sido concebida en dos líneas. Una, la pret- at-porter, confeccionada en lino y tocuyo, y la otra, la muestra de gala, hecha en seda, raso y otros.
El detalle que todas las piezas llevan es la expresión de las habilidades femeninas convertidas en bordados del Norte de Potosí y macramés, “pero aplicadas de una manera diferente, es artesanía con un corte moderno”, enfatiza.
Así, lana, mechilla e hilo común ponen colorido a las prendas pret- at-porter cuando las artistas replican los bordados de los ‘potolos’ en los ruedos o sobre las solapas.