Jóvenes de ambos sexos, entre los 13 y 18 años, fuman y beben para demostrar que hacen “cosas de adultos”.
Texto: Verónica Zapana Fotografías: Andrés Rojas
La adolescencia le ha llegado, se mira al espejo y descubre uno que otro vello en su ralo bigote; sin duda, se siente adulto. Eso explica su nueva actitud, con la que pretende demostrar “su madurez”. Una expresión de esa sensación es que a título de “todo un hombre”, consume desde cigarrillos hasta bebidas alcohólicas.
Según el sicólogo Javier Palza, ese es el primer problema, “inculcar a los chicos la idea de que hay cosas que sólo los mayores pueden hacer, por ejemplo el fumar o beber. Por eso, cuando los muchachos crecen y llegan a la adolescencia (13 a 18 años) se sienten mayores, y toman actitudes que no les corresponde”.
Para ello, los padres deben saber que no es prudente ligar a este tipo de situaciones, el hecho de ser adulto, porque de alguna manera se los predispone a que caigan en esas conductas.
El especialista explica que esas actitudes son una especie de muletillas, las cuales “según los mismos adolescentes, los hace volver más sociables, divertidos e incluso populares, más extrovertidos, pues hasta se dan valor para hablar a personas del otro sexo”.
Por eso, es recomendable que los padres logren que sus hijos entiendan el valor de la autoestima y se sientan únicos y queridos por sus parientes y amigos. “Por tanto, no necesitan ser aceptados o queridos por todo el mundo, pues nadie es una monedita de oro, que siempre cae bien”.
La adolescencia es una edad en la que los chicos están reafirmando su identidad. “Es bueno orientarles y explicarles que no necesitan de estas actitudes para convertirse en ‘hombrecitos’ o ‘mayores’. Así mencionarles también que podrían encontrar otras maneras de asumir su personalidad”, dice el sicólogo.
Palza, como parte del indica que los padres pueden ayudar a que los chicos reafirmen su identidad ofreciéndoles responsabilidades, pues esto les hará crecer como personas y además les traerá un beneficio a futuro.
1 Edad. El sicólogo Javier Palza indica que en la adolescencia (13 a 18 años) sienten que son mayores y quieren tomar actitudes que no les corresponde.
2 Autoestima. Inculcar valores no necesariamente es prohibir o afirmar que “es sólo para adultos”. Es importante que el muchacho se ame y se respete en cada etapa y momento.
3 Crianza. En la adolescencia, los chicos reafirman su identidad. Por eso, se les debe recomendar que no necesitan de esas actitudes para ser “hombrecitos” o “mayorcitos”.
Paso a paso
Conversando con ellos Confianza. Es importante que los padres le demuestren a su hijo una total confianza, pero siempre y cuando éste lo amerite con sus actitudes.
Conversar. Los padres deben charlar con sus hijos, desde muy pequeños. Ahí se les puede explicar que el beber no hace a uno mejor que a otro.
Averiguar. “Si un padre encontró a su hijo ingiriendo alcohol, debe averiguar por qué lo hizo, porque podría ser por la presión de sus amigos”, afirma el sicólogo Javier Palza.
Indicar. Es necesario que el muchacho aprenda a que todo tiene su tiempo en la vida. Por eso, es mejor ir con calma, sin apresurar las cosas, porque tarde o temprano ocurrirán.
Incentivar. En la adolescencia se puede incentivar a que los chicos realicen algún deporte u otro tipo de actividades, como la música.
Tiempo. Es necesario que los chicos tengan algún pasatiempo para que no puedan incurrir en actividades dañinas.
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