Recuerdo un poema de Octavio Paz dedicado a las palabras. Chillen, putas, diciendo. Y cerrando el verso con una invocación al poeta, reclamándole: “hazlas, poeta, haz que se traguen todas sus palabras”. Hoy tenemos muchas palabras encendidas como fósforos en medio de la noche política, pero éstas no alumbran. Palabras que obnubilan en vez de aclarar las cosas y se repiten, insistentemente, en los labios de oradores que se regodean con metáforas que pretenden ser ideas-fuerza. Descolonización, Estado plurinacional, autonomías son las principales, y puede usted lector llenar las restantes casillas. Así como llenó casillas para optar por el sí o el no en el referéndum o para elegir a los constituyentes que se hamacan entre el rotundo silencio y la vocinglería insulsa.
Tributarios de una retórica que pretende ser original olvidan, sus mentores y quienes les hacen coro, que la mentada reforma intelectual debe ser también moral. A predicar con el ejemplo, se ha dicho siempre y con razón, pero como estamos en plena revolución democrática y cultural y en lucha por la verdadera descentralización, nos olvidamos de los objetivos y nos enfrascamos en los métodos. Revolución y lucha. El típico qué-hacer en desmedro del para-qué. Y qué diablos hacer es la cuestión pero sin deshacer, es decir, sin negar la continuidad del proceso histórico.
Recuerdo una canción de Andrés Calamaro, palabras más o menos, entonando. “Palabras nuevas, llenas de remordimiento, palabras que se lleva el viento. Palabras viejas, sólo como pasatiempo. Palabras fáciles de olvidar”. Este es el temple que necesitamos. Sin esperar nada a cambio, sin cuchillo bajo el poncho ni grupos de choque. Sólo diciendo, y para buscar entendimiento. Se supone que al fin empezarán las discusiones en serio y aunque resulta ingenuo esperar una deliberación democrática en la Asamblea Constituyente, hay que seguir apostando a eso. A que no se tapen los oídos cuando hablan los otros. Sin pretender ser depositarios de la verdad, esa alucinación de las vanguardias de toda laya, tan innecesario en estos tiempos de cambio, tiempos que exigen mesura y no delirio. Porque a fuerza de reiterar un discurso que pretende ser portador de “lo nuevo”, sus autores terminan como aquel luchador en una sesión de boxeo con su sombra. Así estamos, por ahora, peleando por palabras que parecen sombras… sombras nada más, como dice el bolero. Olvidando que la persuasión no depende solamente de la argumentación sino también de la puesta en escena de lo proferido y de las características de la audiencia. Por eso, invocar la unidad de la patria y reclamar la autodeterminación de los pueblos es contradictorio y solamente adquieren sentido en el limbo de la metafísica o en la levedad de la retórica política. Por eso, invocar la autonomía y negar la complementariedad es una contradicción que solamente puede conducir a un callejón sin salida. Otra vez, es mirarse en la sombra propia y no en el espejo de los demás. Lamentablemente esta retórica está acompañada de dispositivos de poder y, entonces, ahí-te-quiero-ver.
A estas alturas de la página en blanco se me terminaron los recuerdos. Ninguna evocación frugal de poema o canción. Yo también decidí tragarme todas mis palabras, porque son fáciles de olvidar, y disponerme a escuchar a los demás para aprender. Pero dejando de lado el eslogan fácil y la consigna insulsa.
*Fernando Mayorga es sociólogo.
La demanda de las mujeres
“Un diálogo entre diferentes es cosa distinta de un diálogo entre desiguales”. Las palabras de Ángela Sierra cuestionan nuevamente aquella situación y posición de igualdad tan batallada por las mujeres durante siglos
¿De qué y por qué?
El 31 de marzo, un tribunal militar estadounidense condenó a prisión a David Hicks, un australiano sindicado de venderle insumos para actos terroristas a Al Qaeda, durante la invasión a Afganistán.
Adiós muchachos, ¿tango o tongo?
Leía distraído los pormenores de la firma del acuerdo firmado el 26 de marzo en Santa Cruz de la Sierra, entre el Ministro de Hidrocarburos boliviano y el Ministro de Planificación e Inversiones argentino.
El conflicto migratorio
El colapso del LAB no debe atribuirse a otras causas distintas de su ingobernabilidad institucional, que trajo como consecuencia su actual quiebra económica con miles de damnificados, perjudicados o directamente estafados.