“Un diálogo entre diferentes es cosa distinta de un diálogo entre desiguales”. Las palabras de Ángela Sierra cuestionan nuevamente aquella situación y posición de igualdad tan batallada por las mujeres durante siglos, a través de luchas e incluso a costa de nuestras propias vidas.
Hoy estamos en mejores condiciones que hace años atrás; pero aún no es suficiente, mantenemos condiciones de marginamiento, exclusión y discriminación; las mujeres no tenemos pleno acceso a recursos y a los bienes del Estado y de la sociedad, las cifras reflejan con absoluta claridad las disparidades en los espacios de decisión política, social, trabajo, salud, educación, medio ambiente, acceso a la tierra, etc.
En este escenario de reconstitución del Estado boliviano, las mujeres hemos presentado un conjunto de propuestas que nos encaminen hacia una verdadera equidad de género y justicia social.
Un aspecto fundamental que demandamos que se incorpore al nuevo texto constitucional son algunos principios que orienten, fundamenten y determinen los alcances de éste, que posteriormente se operativizarán en los diferentes cuerpos que contiene, y en normativa legal específica: Equidad y Acción Positiva, Igualdad y No discriminación, Reconocimiento de Derechos Específicos, Democratización y Reconocimiento del Valor del Trabajo Doméstico, Homologación de Derechos y Lenguaje No Sexista.
La Constitución es el marco jurídico que tiene primacía sobre todo el cuerpo normativo legal; define al Estado, ciudadanía, recursos, propiedad, sistema político, entre otros, por lo tanto; determina, organiza y orienta la vida de la comunidad y posibilita su reproducción. Si estamos de acuerdo con esta definición, las y los ciudadanos debemos tener extremo cuidado en diseñar y construir una Constitución que posibilite el bienestar de todas y todos en la comunidad.
Los principios propuestos están orientados a que nuestra nueva Constitución reconozca que la comunidad se define cotidianamente a partir de la diferencia (mujeres, hombres, indígenas, mestizos/as, niñas/os, jóvenes, etc.), reconociendo a la vez la necesidad de diseñar una base mínima común de igualdad. Los principios propuestos posibilitarán, entonces, tener una sociedad con justicia social y una mejor distribución de los recursos, asegurando la satisfacción de necesidades y demandas diferenciadas, logrando mayor grado de satisfacción para hombres, mujeres, indígenas, entre otros/as.
Por esta razón, las mujeres demandamos nuevas reglas del juego que se sustenten en principios que nos permitan tener un diálogo permanente entre diferentes; pero en igualdad de condiciones, así estaríamos ingresando a un proceso real de eliminación del sistema patriarcal.
* Jimena Freitas es parte de la Plataforma de la Mujer, en La Paz, y pertenece al movimiento Mujeres Presentes en la Historia.
Palabras
Recuerdo un poema de Octavio Paz dedicado a las palabras. Chillen, putas, diciendo. Y cerrando el verso con una invocación al poeta, reclamándole: “hazlas, poeta, haz que se traguen todas sus palabras”.
¿De qué y por qué?
El 31 de marzo, un tribunal militar estadounidense condenó a prisión a David Hicks, un australiano sindicado de venderle insumos para actos terroristas a Al Qaeda, durante la invasión a Afganistán.
Adiós muchachos, ¿tango o tongo?
Leía distraído los pormenores de la firma del acuerdo firmado el 26 de marzo en Santa Cruz de la Sierra, entre el Ministro de Hidrocarburos boliviano y el Ministro de Planificación e Inversiones argentino.
El conflicto migratorio
El colapso del LAB no debe atribuirse a otras causas distintas de su ingobernabilidad institucional, que trajo como consecuencia su actual quiebra económica con miles de damnificados, perjudicados o directamente estafados.