El colapso del LAB no debe atribuirse a otras causas distintas de su ingobernabilidad institucional, que trajo como consecuencia su actual quiebra económica con miles de damnificados, perjudicados o directamente estafados. La gota de agua que colmó finalmente el vaso se origina por cierto en la estampida de bolivianos tratando de llegar a España sin visa antes del 1 de abril. Anoticiados por su parte del enorme aumento de la demanda de pasajes, la propia línea aérea y algunas agencias de turismo adoptaron una conducta irresponsable, vendiendo mucho más pasajes que su capacidad efectiva de transporte. Era en efecto conocido que hace tiempo el LAB había dejado de cubrir regularmente sus rutas, y la cancelación intempestiva de vuelos era noticia de cada día.
El conflicto no ha sido por tanto inesperado. Los daños materiales y los perjuicios ocasionados a las personas que no pudieron abordar sus vuelos prepagados, sean emigrantes frustrados o no, rebasan con creces el millón de dólares, sin perspectiva realista alguna de que haya resarcimiento de ningún tipo. Las cosas pudieron haberse evitado a tiempo si todas las autoridades involucradas hubieran actuado con ese mínimo de anticipación que tendría que esperarse de una burocracia profesionalizada.
El cúmulo de daños ya ha adquirido una dimensión socialmente preocupante. Por eso importa evitar nuevos errores que aumenten perjuicios portadores de una clarísima conciencia de clase: dañan proporcionalmente mucho más a los pobres y vulnerables que a las personas con mayores recursos.
Con miras a encarar soluciones estructurales, habría que tomar en cuenta argumentos como los siguientes. En primer lugar, no hay que suponer que el flujo migratorio de bolivianos hacia España se va a detener sustancialmente por lo ocurrido en los últimos días. Los factores que lo motivan seguirán existiendo todavía por mucho tiempo.
En segundo lugar, lo menos recomendable en este momento consiste en aplicar medidas de retaliación improvisadas, donde es evidente que la estridencia retórica cojea detrás de la capacidad efectiva de poner en vigencia semejante equívoco.
Tercero: el enorme aumento de la migración internacional en los últimos tiempos está asociado con las asimetrías de la globalización y los correspondientes desequilibrios en los mercados de trabajo, a lo que se suman los refugiados provenientes de las muchas zonas de conflicto armado que hay en el mundo. Son por tanto motivos económicos y políticos los que están ocasionando la intensificación de corrientes migratorias que se dirigen masivamente desde la periferia hacia los países centrales.
La migración económica, por su parte, responde más que nada a las enormes diferencias en el nivel de salarios entre las economías expulsoras y receptoras, respectivamente. La pobreza no es pues la razón principal de las corrientes migratorias de trabajadores en este momento, ni los países receptores están en condiciones de prescindir de ellas —necesitan esta fuerza de trabajo y tendrían que brindarle en consecuencia un trato económico y social apropiado antes que represivo y policiaco.
Una solución duradera, integral y equitativa requiere por tanto un enfoque amplio que opere simultáneamente en los planos bilateral y multilateral. Por supuesto que se necesita una negociación inmediata entre España y Bolivia, pero también es necesario negociar fórmulas de largo plazo en el marco más general de las relaciones entre América Latina y la Unión Europea.
*Horst Grebe L. es economista.
Palabras
Recuerdo un poema de Octavio Paz dedicado a las palabras. Chillen, putas, diciendo. Y cerrando el verso con una invocación al poeta, reclamándole: “hazlas, poeta, haz que se traguen todas sus palabras”.
La demanda de las mujeres
“Un diálogo entre diferentes es cosa distinta de un diálogo entre desiguales”. Las palabras de Ángela Sierra cuestionan nuevamente aquella situación y posición de igualdad tan batallada por las mujeres durante siglos
¿De qué y por qué?
El 31 de marzo, un tribunal militar estadounidense condenó a prisión a David Hicks, un australiano sindicado de venderle insumos para actos terroristas a Al Qaeda, durante la invasión a Afganistán.
Adiós muchachos, ¿tango o tongo?
Leía distraído los pormenores de la firma del acuerdo firmado el 26 de marzo en Santa Cruz de la Sierra, entre el Ministro de Hidrocarburos boliviano y el Ministro de Planificación e Inversiones argentino.