En el marco de los temas de debate de la Constituyente se reflexiona sobre la “visión de país”, sobre cómo debería ser el país y la economía en el futuro. Un sector sugiere, que Bolivia debería “ser un país de emprendedores, altamente productivos.” ¿Cómo puede llegarse a eso? Es posible según ellos estableciendo simplemente un ambiente institucional apropiado para las empresas, con seguridad jurídica, igualdad de oportunidades y reglas de juego claras y estables. Estos principios neoliberales ya fueron aplicados en el país en los últimos veinticinco años, con resultados asimétricos catastróficos.
Un segundo grupo, con un enfoque algo similar, añade la propuesta de las autonomías departamentales “duras”, prácticamente separatistas. Para este enfoque, con un sistema combinado de Estado central débil, sólo normativo, y con autogobiernos departamentales fuertes, se podría desarrollar a todas las regiones y al país. Este esquema, ya existente en otros países, no se traduce sin embargo automáticamente en el desarrollo regional equilibrado, si no más bien en el crecimiento desproporcionado de algunas regiones y el atraso de otras. Varios países como México, Brasil y Argentina lo muestran. Las compensaciones presupuestarias de los más ricos a los más pobres no resuelven el problema.
Un tercer grupo propuso que no debería existir como antes una sola locomotora - o el gas, o la minería- que arrastre a la economía, y que se deberían desarrollar muchas industrias competitivas capaces de agregar valor a los recursos naturales. Esta propuesta, que pretende superar los planes del gobierno actual, es interesante pero, lamentablemente, no explica cómo lograrlo. Para alcanzarlo se deberían efectuar previamente importantes cambios políticos.
Y esto es justamente, en cuarto lugar, lo que propone el Plan Nacional de Desarrollo (PND) del gobierno (junio 2006). El PND presenta una propuesta de cuatro ejes, novedosa respecto a otros modelos propuestos o implementados en gestiones pasadas. El primero propone la creación de un Estado central fuerte, con recursos, moderno, democrático y descentralizado, como promotor del desarrollo. En este ámbito se conformaría un área estatal estratégica planificada, generadora de excedentes en base a los recursos naturales (hidrocarburos, minería, electricidad y recursos ambientales), para transferirlos al área generadora de empleo e ingresos (industria manufacturera, sector agropecuario, turismo, transportes, vivienda, etc.), con el objeto de crear empleo y extender el mercado interno.
El segundo eje busca cambiar el actual modelo de desarrollo primario exportador de materias primas, vigente desde el periodo colonial, por otro basado en la industrialización de los recursos naturales. Esto permitirá superar el modelo tradicional “rentista” y de enclaves exportadores de materias primas, preferido por los enfoques tradicionales mencionados, y orientarse a la industrialización. Sólo así se puede lograr el crecimiento del empleo permanente, el mejoramiento tecnológico y el desarrollo equilibrado de las diferentes regiones. La empresa privada, nacional o extranjera, tendrá fuerte participación. En el tercer eje, se creará un Fondo de Estabilización del Desarrollo (FED) en base a los ingresos extraordinarios de las exportaciones hidrocarburíferas. Estos garantizarían el financiamiento de los programas de protección social, como la salud universal, la educación para todos, la inversión pública, etc. Con el FED ya no podría ocurrir el recorte sistemático del presupuesto de los programas sociales para compensar los déficit fiscales permanentes de los gobiernos anteriores.
Finalmente, un cuarto eje se relaciona con la descentralización y las autonomías. Se orienta a promover y a desarrollar las capacidades humanas de las diferentes regiones y sectores sociales e indígenas respecto a la toma de decisiones y la gestión de sus proyectos de desarrollo. La combinación de un Estado fuerte y moderno, generador de recursos, y la participación activa de los sectores sociales y regiones en su progreso, constituye la fórmula para construir un país desarrollado, moderno y justo.
Bernanrdo Corro B. es analista institucional y económico.