Llega una edad en la que los niños odian el agua, especialmente el baño o la ducha. Esta especie de “hidrofobia” se la puede combatir con hábitos de higiene inculcados por los padres.
Para el sicólogo Carlos Velásquez, la dejadez por la limpieza ocurre, por lo general, en la preadolescencia, es decir, entre los 11 y 13 años. “No se presenta tanto en los más pequeños, sino en chicos más grandes”, comenta.
Al respecto, el especialista explica que a esa edad los preadolescentes tienen otras prioridades respecto a su personalidad, pues demuestran gustos por diferentes actividades, eso hace que dejen de lado el aseo de su cuerpo.
“Para los padres es muy complicado exigirles limpieza a esa edad, pues ellos piensan en otras cosas más importantes, según ellos, que el aseo”, indica Velásquez. Por eso, desde muy niños hay que enseñarles hábitos en la casa, costumbres que sean parte de las actividades que debe tener diariamente el pequeño.
“Es necesario indicarle que después de bañarse se deben cambiar de ropa, ir al colegio, volver a casa, almorzar, hacer sus quehaceres y dormir. Así, todo ello se volverá una rutina, una parte de la vida”, afirma el sicólogo.
El especialista también recomienda que no es bueno presionar al niño con el tema de su limpieza, porque así el infante se volverá más caprichoso. “Lo mejor es que elija sus accesorios de limpieza, como su champú, jabón, toallas y otros”, afirma Velásquez.
1 Edad. El sicólogo Carlos Velásquez explica que la edad más crucial para que el niño no quiera asearse, es en la preadolescencia, entre los 11 y 13 años.
2 Prioridades. En la preadolescencia, los chicos prefieren dedicarse a jugar o a hacer ejercicios, esas cosas les llena más que la limpieza; al contrario, la rutina de higiene les molesta.
3 Rutina. Hay que generar el hábito de la higiene personal como parte de los cuidados a uno mismo. Así, cuando el niño crezca, el baño será parte de una rutina que disfruta.
Paso a paso
La limpieza de los chicos
Horario. Es importante que se establezcan horarios de las cosas que los niños tienen que hacer; entre esas prioridades debe estar el aseo diario.
Fomentar. “Hay que fomentar ese hábito con halagos y no con críticas, como comúnmente lo hacen los padres”, indica el sicólogo Carlos Velásquez.
Accesorios. Es necesario que los niños elijan los implementos con los que se bañarán. El champú, el jabón, la toalla, entre otros. Los padres no pueden comprar estos elementos porque les guste a ellos.
Respetar. Hay niños que están un buen tiempo en el baño. “Los padres deben respetar ese lapso, sino, los chicos creerán que no les interesa su limpieza”, explica el especialista.
Enseñanza. Los padres deben enseñar a sus hijos que, después de bañarse, deben cambiarse de ropa, para sentirse frescos.
Evitar. No forzarlo ni obligarlo a bañarse, que esto sea un acuerdo entre padre e hijo, claro que hay que incentivarlo diciéndole que así se verá mejor.
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