Corren otros tiempos. Si en el pasado la Central Obrera Boliviana (COB) se había constituido en el instrumento de lucha de, fundamentalmente, los trabajadores bolivianos, representados en gran medida por los mineros asalariados, hoy la máxima entidad de aquella "lucha obrera" prácticamente yace desaparecida. Ya pasaron a la historia aquellos momentos en que sólo los mineros habían prácticamente monopolizado la demanda social, excluyendo a campesinos e indígenas. La historia también le está pasando las cuentas a la COB.
Sin fuerza y sin respaldo ayer cumplió 55 años. En medio de un aniversario que convoca, ahora más que nunca, a su reconfiguración para seguir existiendo, Pedro Montes, su máximo ejecutivo, sólo tuvo que remitirse al pasado. De presente y de futuro, nada. Si la COB no se adecua a los tiempos que corren, puede ir tocando su propio réquiem.