El estudiante de la universidad Virginia Tech Cho Seung-Hui entró a una armería de la ciudad cercana de Roanoke hace cinco semanas, presentó su tarjeta de crédito y salió con una pistola Glock de 9 milímetros y una caja de proyectiles. Pagó 571 dólares.
La Glock era una de dos armas cortas con las huellas digitales de Cho halladas después que mató a 32 personas y luego se suicidó en la peor masacre en su tipo de la historia moderna de EEUU.
El propietario de Roanoke Firearms, John Markell, dijo que vendió la Glock a Cho en marzo. El número de serie había sido borrado con una lima, pero los agentes federales descubrieron su origen por un recibo que hallaron en la mochila de Cho. “Fue una venta de lo más ordinaria”, dijo Markell. Richmond (EEUU), AP