Si un muchacho desea llevar en su humanidad una o ambas opciones, debe ser maduro y consciente para tomar esa decisión.
Texto: Verónica Zapana Fotografía: MCT, Archivo
Por “estar a la moda”, los adolescentes vencen el temor a los pinchazos y se animan a colocarse un piercing o hacerse tatuajes a lo largo y ancho de su cuerpo. Todo lugar vale si una perforación o un diseño, de alguna manera, va a hacer la diferencia con la demás gente o bien va a darle la identidad de un grupo.
Sobre tatuajes o piercings, el sicólogo Guillermo Soria comenta que es una decisión personal, “elección que el adolescente debe hacer entre los 17 ó 18 años, pues a esa edad estará consciente de ver qué es lo correcto para ellos.
Pero antes de desglosar el tema, cabe recalcar la implicación de un tatuaje y la de un piercing.
Soria explica que el tatuaje sí se podrá modificar o borrar con el paso del tiempo. En cambio, el piercing es irreversible. “Por eso es que los muchachos deben ser maduros para tomar esa decisión”, afirma. “Además —prosigue el sicólogo—, el hacerse tatuar o el piercing es una forma de expresión, de demostrar algo a alguien o simplemente es un significativo para uno”.
Por eso, si el muchacho quiere hacerse cualquiera de estas muestras del llamado arte corporal, o elige las dos, debe ser en la edad adecuada. Empero, si está obsesionado antes de tener cierta madurez, entonces el padre podría promover un diálogo abierto y preguntarle a su hijo por qué lo hace, para qué y cómo será, y de acuerdo a esas respuestas permitirlo o no.
Sin embargo, “es bueno que los padres entiendan y tengan la mentalidad abierta para comprender que los tiempos han cambiado; así, al aceptar (el arte corporal en su hijo) podrá de alguna forma demostrar esa comprensión”, señala el especialista.
1 Edad. Para que el adolescente tome y asuma la decisión de hacerse un tatuaje o un piercing, debe tener cierta madurez. Esa etapa comienza a los 17 ó 18 años.
2 Expresión. Hacerse un tatuaje o colocarse un piercing son formas de expresión del adolescente. Es una manera de demostrar algo o simplemente tiene un significado personal.
3 Conciencia. Los jóvenes deben saber que con cualquiera de las dos opciones, lograrán un cambio casi irreversible en su aspecto físico. Por eso, deben estar conscientes de ello.
Paso a paso
Aceptar y comprender
Opción. El piercing o el tatuaje no sólo son sinónimos de moda, son formas de expresión. Por eso, es preciso que los padres conversen al respecto con su hijo o hija.
Tratar. Si el hijo le da respuestas razonables acerca de lo que quiere, entonces el padre podría aceptar la petición y tratar de entender, pues “los tiempos han cambiado”, dice Soria.
Cuidados. Es recomendable que padres e hijos tomen en cuenta las precau- ciones y sepan sobre los riesgos que implican la colocación de piercing o el proceso de hacer tatuajes.
Atención. El sicólogo Guillermo Soria advierte que si el hijo se va a extremos, es decir que se coloque piercings en todo el cuerpo, es porque algo raro está pasando.
Búsqueda. En el caso de extremos, los padres deben pedir ayuda a un especialista para saber cuáles son las razones por las que el joven quiere llamar la atención de los que le rodean.
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