En el Censo de Población de 1900 los datos mostraban lo siguiente: 51% indígenas, 27% mestizos y 13% blancos. Cincuenta años después, el Censo de Población de 1950 arrojó estos resultados: 63% indígenas y 37% mestizos. Llama la atención que ya no aparece la categoría poblacional de blanco, es decir, que quienes se podían creer blancos en ese tiempo, no tuvieron opción a ser censados como tales porque simplemente no existía su categoría.
Este Censo no es plenamente comparable con el de 1900. Pero, con todo, en uno u otro, quedan algunos datos referenciales, por eso no nos preocupamos de entender por qué sube el porcentaje de los indígenas o de los mestizos comparados con los datos de 50 años atrás.
En el Censo de Población de 1992, 8,1% de la población mayor de 6 años era monolingüe, hablaba sólo quechua. Y un 3,2% de la población total era monolingüe aymara. ¿Qué quiere decir esto? Es obvio que aumentó la población que usaba el español, ya sea que fuere monolingüe o bilingüe. Pero, ese incremento de quienes hablan español da a entender un movimiento cultural, significa, que algo debía estar pasando con las identidades. La respuesta no puede ser dogmática, no quiere decir que por hablar español se deje de poseer una identidad originaria o indígena, sino simplemente nos habla de un fenómeno de complejización de los temas identitarios.
Huyamos de los Censos de Población y vayamos a otros datos. La Encuesta de Seguridad Humana de PNUD-Bolivia, realizada en 1996, al indagar sobre la autopercepción étnica de los bolivianos, arroja los siguientes datos: Indígenas 16%, mestizos 67%, blancos 17%. Claro que estos datos tampoco son plenamente comparables con los correspondientes a los datos censales que mostramos líneas arriba, pero en algo desafían a la intuición. Aunque muchos sonrían al mirar que alguien se crea blanco o se autoperciba como blanco en Bolivia, después de siglos de mezcla y de mestizaje; aunque eso llame la atención porque en general los bolivianos somos “cafés” y no blancos, es ponderable que los investigadores dejen la libertad a la gente censada de tener la opción de entenderse a sí mismos como blancos. En esta encuesta no está demás recordar las cifras que arrojaron por la autopercepción de indígenas y de mestizos.
Otras encuestas que se realizan con continuidad desde 1998 son las del Latin American Public Opinión (LAPOP) de la Universidad de Vanderbilt, ellas también penetran al tema de la autopercepción étnica y arrojan los siguientes datos: para 1998, indígenas u originarios 9,8%, mestizos 62,8%, blancos, 23,3%. A dos años de la Encuesta de Seguridad Humana y sin tener datos totalmente comparables, llama la atención que la cifra de la primera sobre mestizos, 67%, sea un tanto parecida al 62,8% de LAPOP. Para el caso de blancos, en la de Seguridad Humana sale un dato de 17%, y en LAPOP de 23,3%. Para el 2004 la encuesta LAPOP muestra: indígenas u originarios 15,6%, mestizos 60,6%, blancos, 19,4%. Los datos no hablan de mayorías indígenas. Habrá que repensar estos temas.
*Carlos Toranzo R. es economista y analista político.
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