El embajador de EEUU, Philip Goldberg, en una disertación ante estudiantes de la Universidad Católica Boliviana, le pidió al país que reconozca el derecho del mundo a protegerse de las drogas y reclamó al Gobierno por la tardanza en la realización del estudio de mercado de la coca.
Para sustentar su posición, el diplomático recordó que así lo entendió Bolivia, y por ello firmó convenciones internacionales, como la de Viena (1988), en la que se compromete a limitar la plantación de coca.
Goldberg dijo textualmente: "Quiero mencionar otro punto importante: Bolivia afirma que el mundo debe respetar su derecho a cultivar coca y el Gobierno boliviano sostiene que éste es un derecho sagrado. Sin embargo, Bolivia debe respetar también el derecho del mundo a protegerse de la devastación que causan las drogas. Bolivia lo entendió así, y por eso firmó las convenciones internacionales que requieren limitar la producción de coca.
Por otra parte, puntualizó que “hace más de dos años Bolivia se comprometió a realizar un estudio para determinar la demanda interna ilícita de la hoja de coca. No sólo Estados Unidos, sino el mundo, todavía está aguardando el comienzo de este estudio. La mayor parte de la hoja de coca excede la demanda para usos tradicionales y va a parar al narcotráfico. EEUU no apoya la extensión de las áreas del cultivo de la coca y por esta razón no apoya la industrialización”.
Carlos Mesa concedió al entonces cocalero Evo Morales y al Chapare el cato de coca por familia (cultivo de 40x40 metros), hasta que se concluya el mencionado estudio. Hoy, ese estudio aún no se realizó, pero el cato se extendió a cada afiliado, y se autorizó en Caranavi y la Asunta.