Los profetas de la descolonización, utilizando como justificativo y pretexto este eslogan, nos quieren imponer en la nueva Constitución y en la ley de la materia una educación oficialista, uniforme y basada en ideologías, prácticas y valores antidemocráticos. Como respuesta tenemos que defender una educación libre, pluralista y democrática, asentada en los siguientes principios y valores:
1. La educación es un derecho fundamental de las personas, inherente a su condición y dignidad de seres humanos y esencial para el desarrollo integral de sus personalidades y la realización de sus proyectos de vida.
2. La educación es una obligación para el Estado. El Estado está obligado a reconocer este derecho fundamental de las personas en todas sus manifestaciones, modalidades, alcances y contenidos, sin distinción de nacionalidad, raza, sexo, credo o religión, idioma, posición económica o social, o cualquier otra característica contraria a la igualdad y dignidad de las personas.
3. Los padres tienen el derecho a elegir el tipo de educación para sus hijos, así como su orientación espiritual, ética, cultural y religiosa, y el establecimiento público o privado de su preferencia en el que se la recibirá.
4. El derecho de los individuos, asociaciones y confesiones religiosas a fundar, organizar y administrar establecimientos privados de enseñanza, en todas las modalidades, ciclos y niveles, con una orientación espiritual, ética, cultural o religiosa determinada.
5. El derecho de todo ser humano a recibir la educación de su preferencia en función de sus creencias y valores, espirituales, éticos, culturales y religiosos, así como de sus aptitudes, capacidades y posibilidades económicas.
6. El derecho de todo ser humano que no cuenta con recursos económicos suficientes a recibir la educación en establecimientos públicos y gratuitos, pagados y administrados por el Estado, en todas las modalidades, ciclos y niveles, en condiciones adecuadas de infraestructura, equipamiento y excelencia académica, científica y tecnológica.
7. El derecho de los maestros y alumnos a la libertad de conciencia y de cátedra, en el marco del respeto a la orientación espiritual, ética, cultural y religiosa del establecimiento al que pertenecen.
Estos derechos fundamentales están consagrados en tratados internacionales de derechos humanos, en el ámbito de la ONU y de la OEA, de cumplimiento obligatorio para Bolivia. La nueva Constitución y, con mayor razón, la ley de la materia no deben desconocerlos ni alterarlos. En caso de incumplimiento a esta normativa, Bolivia incurriría en responsabilidad internacional. El pluralismo reconoce la diversidad cultural de la educación y la igualdad de oportunidades para un acceso equitativo. Es deber del Estado implementar las políticas necesarias para un acceso universal y efectivo de todos los bolivianos a la educación, respetando los principios y valores democráticos.
*Carlos Alarcón es abogado constitucionalista.
Precisiones
¿Cuál es la razón por la que estoy interesado en aclarar las razones de mi salida de Chile? En Bolivia muchos políticos se dan a la tarea de descalificar a la gente utilizando para ello el recurso de la intriga.
Embustes racistas
El fracasado ex ministro de Educación Félix Patzi —que tuvo que ser echado del Gabinete por ignorante— nos ha caído a embutes a los bolivianos, proponiéndose separar a Santa Cruz del resto de la República.
¿Crimen o asesinato?
Ni crimen ni asesinato son palabras que se pueden emplear con propiedad para referirse al caso del Lloyd Aéreo Boliviano, porque la primera implica un delito grave que conlleva derramamiento de sangre y la segunda es matar a una persona con premeditación
Por qué rechazo el gas con sangre
Ahora que ha vuelto —¿por cuánto tiempo?— la paz a la provincia Gran Chaco de Tarija, conviene analizar las verdaderas causas del conflicto que ha dejado un muerto y más de una treintena de heridos.