En efecto, esta es la tercera vez que dedico las líneas de mi columna para hablar sobre seguridad vial. Ayer, como Día Internacional de la Seguridad Vial, se propusieron varias ideas para ser cumplidas por los automovilistas y sus acompañantes.
La Superintendencia de Transporte, la Prefectura, la Alcaldía y el Organismo Operativo de Tránsito de la Policía boliviana iniciaron una campaña masiva para el uso adecuado y obligatorio de cinturón de seguridad, y así reducir el número de accidentes de tránsito a los que he dedicado varios artículos semanas atrás.
Los accidentes de tránsito no se previenen con el uso del cinturón de seguridad, sino con la prudencia de los conductores de vehículos, la negativa de conducir un automotor ya sea público ó privado en estado de ebriedad y la madurez de la conciencia de proteger al prójimo.
El cinturón de seguridad es más bien el valor agregado de un conductor precavido y respetuoso de la vida, para salvar la suya propia y de los tripulantes de un vehículo.
Es cierto y lo dicen las estadísticas a nivel mundial que los usuarios de los cinturones de seguridad tienen menores probabilidades de morir en un accidente de tránsito y de sufrir secuelas gravísimas secundarias a traumatismos post colisión versus un chofer o pasajero que no tenía puesto el cinturón de seguridad en el momento del accidente.
Sin embargo, es también cierto que el adecuado estado de las vías y/o carreteras, las inspecciones mecánicas sistemáticas y a conciencia, la reducción de la velocidad en las carreteras y en la ciudad, la correcta ubicación de la señalización vial y el respeto de las mismas reduce el número de accidentes de tránsito y, por qué no decirlo, de muertes de personas producto de fallas humanas.
Hoy, felicito a las autoridades que se pusieron en campaña con este fin tan importante para nuestra ciudad de La Paz en particular, que; por su geografía muchas veces impresiona ser una selva entre minibuses, trufis, micros, automóviles particulares, “subidas y bajadas”, bocinazos, maniobras imprudentes, baches, peatones osados, marchas, bloqueos, sol, frío, viento, lluvia, etc.
Las cifras lo dirán a corto plazo: “se redujo significativamente el número de decesos post colisiones automovilísticas”; más aún, espero que el corto plazo no sea el de la campaña del uso de cinturón de seguridad, sino que se ponga sostenibilidad a esta propuesta, porque pienso que es ésta la única manera de hacer conciencia de las ventajas de cuidar nuestras vidas y las de los otros.
Para la seguridad no hay que escatimar recursos, nadie quiere ver a un ser querido morir en un accidente, por imprudencia de terceros o por la suya propia. El cinturón de seguridad no es un adorno, es un salva vidas.
*Luis Kushner-Dávalos es ginecólogo obstetra y docente universitario UNSLP.
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