Al pobre o a usted, estimado lector, le interesa muy poco quién produjo un bien, sea una papa, una galleta, una computadora, un kilo de carne, o un kilo de harina o de trigo. Contrariamente, estoy seguro, a su persona le interesará: pagar menos, ahorrar más y elegir el mejor producto; sea éste nacional, chino, garoto, gaucho, imperialista o chileno quita mar. El libre mercado le da esa oportunidad al pobre, al rico y a usted de elegir qué y a quién le quiere comprar. El libre mercado no discrimina.
“El libre comercio es el modo más importante de promover el crecimiento”, dijo Milton Friedman en una entrevista realizada pocas semanas antes de morir. En los Tratados de Libre Comercio o TLC, quienes más se beneficiarán con la competencia y productividad de los bienes y servicios serán los pobres, porque pagarán precios más bajos por los productos que no contengan arancel ni subsidios estatales.
SE Evo Morales Ayma ha pensado en los pobres, al autorizar la importación de harina de trigo con cero de aranceles para el mercado interno de Bolivia. Aunque sin negociar un TLC y obtener las ventajas que pueden dar las negociaciones de los mismos, para proteger la producción nacional con plazos y prórrogas de liberación del mercado en ciertos productos estratégicos.
SE ha firmado un decreto supremo que lo ha convertido en el primer indígena neoliberal; con el objetivo de bajar los precios internos de la harina de trigo y el precio del pan en el mercado interno. En otras palabras, hacer más competitivo el mercado interno del trigo. El Gobierno no pretende beneficiar ni subsidiar con ayudas a los campesinos y terratenientes, que oscilan por las 100 mil familias productoras de trigo en Bolivia, distribuidas en cuatro departamentos.
Para el Gobierno los productores nacionales de trigo no sirven, porque la cadena productiva de la harina de trigo tiene precios muy elevados y poco competitivos con los países vecinos. Para SE es preferible comprar más barata la harina de los vecinos (sin negociar un TLC) para que el pan baje, que incentivar la producción interna a través de políticas públicas que aumenten la competitividad y productividad del trigo en Bolivia.
Bolivia consume al año unas 500 mil toneladas de trigo, de las cuales sólo 100 mil se producen en el país. Las otras 400 mil entran por importaciones, contrabando o donaciones de países como Estados Unidos (Editorial de La Razón del 13/04/07).
Han habido políticas para que los campesinos apuesten al cultivo del trigo y puedan abastecer al mercado interno y garanticen una seguridad alimentaria del país; pero el contrabando y las donaciones, y el propio Estado que las tiene que controlar, juegan deslealmente con los productores del trigo; y hoy más que nunca con este decreto neoliberal que abre las fronteras a nuestros vecinos para la importación de la harina de trigo con arancel cero.
Es bueno señalar que en Bolivia durante las décadas del 60, en plena Revolución Agraria según H. Klein, “se redujo drásticamente el suministro de alimentos a las ciudades, forzando la importación masiva de alimentos para impedir la hambruna”. Bolivia, de ser un país históricamente maicero, pasó a ser un país dependiente del trigo donado por los Estados Unidos “por las distorsiones económicas que ocasionó la Revolución Agraria”.
El mercado interno del trigo recién se estaba recuperando poco a poco de la fallida Revolución Agraria del 52 y de las donaciones estadounidenses que distorsionaron el mercado interno del trigo, que hizo que los campesinos no se interesen en sembrar y cultivar trigo.
¿Quién puede sembrar y vender trigo en un país, donde el mismo Estado lo regala?
SE Evo Morales Ayma con este decreto supremo neoliberal no permitirá el resurgir del trigo boliviano, sino más bien enterrará en los surcos de la historia a esas 100 mil familias productoras de alimento boliviano y de esperanza.
*Wálter J. Arrázola M. es diputado nacional por Podemos.
Mal (estar) con el Estado
Parece nomás que las y los ciudadanos bolivianos entendemos de una manera equivocada el Estado y, por lo tanto, tenemos una relación perversa con él. Y no digo nuestro Estado, porque lo de nuestro es relativo
El cuento de los tractores
Ningún gobierno ni su correspondiente partido dominante o movimientos sociales que lo apoyen, había jamás recibido tantas ayudas como los actores y comparsas que ahora tratan de cambiar el país por otro distinto.
La tercera es la vencida... Seguridad
En efecto, esta es la tercera vez que dedico las líneas de mi columna para hablar sobre seguridad vial. Ayer, como Día Internacional de la Seguridad Vial, se propusieron varias ideas para ser cumplidas por los automovilistas y sus acompañantes.
Nacionalizaciones del MAS: nueva cara a viejas ideas
La nacionalización de los hidrocarburos decretada por el gobierno del MAS el 1 de mayo del 2006 ha vuelto a poner en discusión la esencia jurídica del concepto. Pese a las cinco nacionalizaciones efectuadas en el país a lo largo de los últimos 70 años