El descontento del infante puede expresarse con ciertas conductas. En ocasiones, éste es un proceso conocido como ‘regresión’.
Texto: Verónica Zapana Fotografía: Miguel Carrasco
“Yo no entiendo por qué mi hijo, que tiene cinco años, ha vuelto a hacerse pis en el pantalón, pues él ya sabía perfectamente ir al baño. Tal vez sea porque mi esposa durante sus vacaciones estaba mucho tiempo con él, pero ahora ya volvió a su trabajo”, cuenta preocupado Franklin, padre de Christian.
Este proceso —para la sicóloga Cinthia Delgado— se debe a que el niño quiere llamar la atención de los padres. “Esta etapa se llama ‘regresión’. Quizá se debe a que el niño se volvió a acostumbrar a la madre o al padre y ahora, como ya no está con ella o él nuevamente, expresa su aflicción con este tipo de comportamiento”, indica la especialista.
Los pequeños pueden tener varias formas de llamar la atención, por ejemplo se muerden las uñas, gritan, se ponen agresivos o tímidos, y hasta cambian la manera de hablar. “Muchos podrían hablar como lo hacían cuando eran más chicos”.
La sicóloga explica que los infantes tienen esas manifestaciones por diferentes situaciones que les molestan, sea el retorno de uno de los padres al trabajo, por discusiones entre los padres, porque existe un divorcio, o simplemente porque demandan más cariño y/o atención de sus progenitores o familiares.
Por tanto, dice la especialista, los padres deben conversar con sus hijos desde muy pequeños, pues los niños a partir de los tres años comprenden todo lo que sucede a su alrededor.
Es importante abordar el tema del trabajo con los hijos y explicarles sobre las necesidades de la familia, las obligaciones y sobre el mismo concepto de trabajo como una actividad, un oficio que beneficia. “Pero el trabajar no es motivo para no estar al pendiente de ellos o hacerles pensar que no se los quiere”, enfatiza Delgado.
1 Regresión. Es la etapa en la que algunos niños manifiestan su descontento con algún tipo de conductas como el hacerse pis o hablar como lo hacían cuando eran bebés.
2 Atención. “Si los niños muestran este tipo de actitudes puede ser porque tienen problemas familiares, como el divorcio de sus padres o peleas”, explica la sicóloga Cinthia Delgado.
3 Comunicación. Los niños, a partir de los tres años, comienzan a razonar; por eso es bueno que los padres conversen con sus hijos acerca de su profesión, trabajo o de los viajes.
Paso a paso
¡Hasta la tarde
Diálogo. Es importante que cuando el niño pase por el proceso de desapego, los padres conversen con él para que no sienta que sus seres queridos lo están abandonando.
Explicación. Con palabras sencillas, los padres deben hablar a sus niños acerca de las necesidades del hogar, las que son algunas de las distintas razones para estar fuera de casa.
Pendiente. “Si los padres ven que el niño está enfrentando el problema de ‘regresión’, deben evitar tener discusiones o peleas cerca de él”, afirma la sicóloga Cinthia Delgado.
Demostración. Los padres, familiares y la profesora, en el caso de que el pequeño esté en edad escolar, deben demostrar al niño su afecto para que no se sienta desprotegido.
Apoyo. En casos extremos, en los que las manifestaciones de descontento sean frecuentes y por largos periodos, los padres deben buscar ayuda de un especialista.
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